Color, calor, insolación y “marching bands” en el domingo angelopolitano
Después de un desfile, 34 marching bands se congregaron en el Atrio de la Catedral de Puebla para interpretar al unísono Que Chula es Puebla, México Lindo y Querido y el Himno al Estado de Puebla
Puebla • ¡Parches y metales…! Como en los toros. Sólo que era demasiado temprano para una corrida y el sol del otoño demasiado fuerte como para iniciar una caminata, pero ahí estaban: más de dos mil personas, entre músicos, bastoneras, abanderados, asistentes, algunos socorristas y aguadores, ayer poco después de la una de la tarde, listos para desfilar hasta el Zócalo y entrar en el atrio de la catedral.
La convocatoria había sido para que, juntos, los músicos de las bandas de música escolares, ahora llamadas marching bands, se sumaran a la propuesta de romper o por lo menos buscar imponer un “Récord Guniess”, uno de esos que hace pasar a la historia los sucesos más insólitos.
Así es que la marcha comenzó, según lo previsto: yendo de la Fuente de los Ángeles, en la Avenida Juárez y el Bulevar Atlixco, hacia el poniente, para llegar al Paseo Bravo y dar vuelta hacia el norte, dos calles, para entroncar con la Avenida Reforma, para seguir de ahí en dirección al poniente nuevamente, y llegar al Zócalo, para rodearlo y entrar al atrio catedralicio.
El calor estaba en su punto; y combinaba con el color de los uniformes, las banderas, pero sobre todo con los destellos que lanzaban los instrumentos de metal, especialmente las paquidérmicas tubas, las cuales se podían ver desde prácticamente cualquier ángulo que uno viera el desfile.
El de ayer fue una especie de “Desfile de las rosas” en Cuetlaxcoapan; un homenaje al desfile del Centenario de la Batalla del 5 de Mayo, a los desfiles del quinto día del quinto mes, y a los del 16 de septiembre, donde las escuelas reñían por mostrar su rancio abolengo, y cuentan que se enfrentaban los del Centro Escolar contra los del BINE, al menos por ver quién lucía más y mejor. Fue una marcha entre marcial, castrense y circense, con altos decibeles que impedían al caminante que seguía la marcha, pescar una sola melodía completa, pero le dejaba los oídos rezumbando, como quien oye de cerca el disparar de los cañones.
“Agua aquí, agua aquí” gritaba una jovencita de aspecto de bastonera, con uniforme rojo y piel enrojecida; trataba de auxiliara alguien que no se veía entre la gente de la acera. Otros marchistas recibieron agua en la boca mientras caminaban, pero no todos fueron auxiliados y algunos terminaron tendidos en camillas, y ya en catedral, en el piso, frente a la puerta del poniente.
La marcha no era de protesta, no pedía ni reclamaba nada, o sí: un reconocimiento mundial, así que la gente se apiñó en las acercas para ver las 34 bandas, pera hacer el video o tomar las fotos, porque sus hijos e hijas venían en el contingente. No había reivindicación de alguna petición social o conmemoración alguna de hecho histórico local, nacional o mundial, simplemente llegaron “Halcones”, “Jaguares”, “Búhos” y otros a tomar baño de sol con instrumento en ristre.
Poco antes de las cuatro de la tarde, después de que los convocados tocaran en catedral “¡Qué chula es Puebla…!” y terminaran con el “Himno de Puebla”, Jaime Rodríguez, director del Teatro de la Ciudad y principal organizador del populoso desfile, afirmó en entrevista sobre los resultados del encuentro de altos decibeles:
“Fueron dos mil 382 músicos…El año que entra trataremos de romper ese récord. Vamos a trabajar para tener una mejor organización y cuidar muchísimos detalles…. Fue un momento muy emotivo. Siento que la expectativa era un poquito mayores, pero ya con la reglamentación que nos dio Guiness llegamos a lo prometido, que era implantar un nuevo récord”.
Sin embargo, Rodríguez aceptó que en el desfile “no hubo gente de Guinnes, mandaron todas las especificaciones y el Notario Público número 1, Aldo Rivero Pastor estuvo muy pendiente y muy cuidadoso de que se siguiera la normatividad que se nos marcó.
Ahora tenemos que mandar toda la documentación y aproximadamente en un mes tendremos un resultado de parte de Guiness; aquí hubo 80 monitores vigilando el acto, que estuvieron pendientes; la BUAP nos apoyó a través de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión Cultural, y una empresa privada de contadores”.
Respecto al número final de participantes, Jaime Rodríguez afirmó: “Calculo que fueron cerca de cuatro mil, pues además de los músicos eran cerca de mil banderas, con los equipos de animación… El calor estuvo un poquito fuere y sí tuvimos dos tres chicos que se sintieron mal, pero contamos con los servicios médicos que los atendieron”.
Respecto a las quejas de falta de agua, explicó: “Faltó un poquito de agua… cuando estuvimos en la logística se les mandó el agua a los autobuses, pensando que cuando se retiraran la tendrían ahí, y bueno, creo que es uno de los detalles de un evento de esta magnitud. Estamos aprendiendo y podremos hacer muchas cosas el año que entra.”
Mientras algunos marchantes aprovechan las fuentes de la 3 Oriente para bañarse y refrescarse, y otros se dirigían hacia los autobuses en que habían llegado, estacionados en Analco, el Centro Histórico de la ciudad sufría los percances de varias calles cerradas por el desfile: autobuses del transporte público aparecían por las calles más insospechadas buscando el Bulevar 5 de Mayo o la Calle 11 Norte-Sur; automovilistas que planeaban ir a misa, a una fiesta, a desayunar, o más tarde a comer con sus familias, asomaban las cabezas por la ventanilla del conductor, quizá a la espera de que alguien les dije qué calles no estaban cerradas.
Todavía teniendo el ruido de las decenas de bandas en el atrio de la catedral, y algunos insolados a sus espaldas, Jaime Rodríguez afirmó: “En 1997 implantamos el record de La fiesta más grande del mundo, cuando logramos 292 horas de música ininterrumpida; en 1995 habíamos impuestos el primer récord, con 156 horas; en 1996, continuamos con 262 horas y mantenemos el récord de 292 horas de música continua”.
Si lo certifica Guiness “será la segunda vez que tengamos un récord de música nivel internacional”








