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El México de Shakespeare en guerra civil

Cultura •

Londres organiza una Olimpiada Cultural paralela a la justa deportiva. Quizá el acto más atractivo de ese festejo es "Globe to Globe", un festival de teatro en el que 37 compañías llevan a escena, en sus propios idiomas, una pieza teatral del repertorio de Shakespeare.

México • Riqueza lingüística y variadas concepciones del mundo son los principales atractivos para disfrutar Globe to Globe, donde el Teatro Nacional de China muestra Ricardo III, Belarus Free Theatre escenifica El rey Lear, y Roy-e-Sabs, de Afganistán, sugiere que el país del norte y el país del sur de la Comedia de las equivocaciones, bien pueden estar cerca de Kabul. Aunque ningún políglota tendría el talento para comprender todo el festival, cualquier entusiasta de The Bard —sobrenombre que dan sus idólatras a Shakespeare— disfrutará con nuevas y provocadoras lecturas de El mercader de Venecia, Macbeth u Otelo.

Según Tom Bird, director del festival, el primer criterio para escoger los idiomas fue un alto número de hablantes en el mundo y en Londres, así el mandarín y el hindi tenían lugar asegurado.

La tradición histórica del trabajo sobre Shakespeare fue la segunda variable. Impacta descubrir que en Georgia, Armenia y Lituania, las obras shakespearianas se han representado durante cientos de años. Pero el festival trasciende los idiomas y llega a otras expresiones culturales.

Bird explica: “En Londres hay compañías que hacen teatro para sordos, así que decidimos incluirlas, pero también quisimos llegar a un nivel experimental, por eso convocamos a los hiphoperos estadounidenses Q-Brothers, quienes le dan dinamismo a Otelo; la prensa los ha recibido muy bien, son fantásticos. Respetan el sentido lírico y poético, pero no el texto ni el contexto. Aquí la madre de Otelo es una vendedora de crack, y funciona muy bien”.

El escenario

A diferencia de la justa deportiva, no hubo que hacer un estadio nuevo. The Globe, un teatro construido en 1599, fue la sede donde el propio Shakespeare estrenó Macbeth y El rey Lear. No contaba con techo, por lo cual sólo funcionaba en días de verano sin lluvia. Además, la parte más cercana al escenario era un patio donde el pueblo pagaba una entrada económica, permanecía de pie e increpaba a los actores. Los aristócratas disfrutaban cómodos palcos. Fue demolido en el siglo XVII.

En 1997, el nuevo teatro abrió sus puertas a la Bardolatry mundial. Se respetó el diseño original, así que permanecer de pie es arduo pero brinda una auténtica experiencia shakesperiana.

Para el festival, la escenografía es democrática: todas las obras cuentan con dos columnas, un balcón, y nadie le añade ni un alfiler. Actor, palabra y música son los únicos elementos que crean la realidad teatral en The Globe.

¿Coincidencias?

Por primera vez, una compañía mexicana pisará ese escenario. La Compañía Nacional de Teatro (CNT) presentará Henry IV, parte I, que también escenificarán en nuestro país. Según Bird, la CNT fue invitada por su trabajo serio y buena reputación.

Hugo Arrevillaga, quien fue designado para dirigir esta puesta en escena, la sitúa en un contexto mexicano y contemporáneo, desde el vestuario y el lenguaje hasta la música.

Si la compañía italiana representará un episodio de su propia historia en Julio César y la española hará lo propio con Henry VIII, que habla de la relación de ese monarca con Catalina de Aragón, ¿es coincidencia que la compañía mexicana monte Henry IV, que habla de problemas políticos, una guerra civil y —por añadidura— un “Enrique” seductor y perverso que busca el poder?

Según Tom Bird es coincidencia, ya que Shakespeare funciona con todas las realidades sociales. Pero para Hugo Arrevillaga es parte de la magia del teatro. “Cuando se vuelve misteriosamente cercano a la realidad, se vuelve fundamental, brutal. En el texto, Enrique IV propone: “Ahora que salimos de una guerra, les propongo que hagamos otra, ahora por honor, para sacar de tierra santa a los paganos”.

El director no intentará hablarles a los ingleses sobre su propia historia o identidad, sino vincular la obra con la realidad mexicana. Arrevillaga explica: “Un presidente que le pide a su gabinete: ‘Pongamos todo de nuestra parte y luchemos contra la fatalidad’ sólo nos da la válvula de la risa como alternativa a la muerte. Los mexicanos vivimos entre Eros y Tanatos, cada día frente a la realidad actual”. Es lo que Henry IV llega a decirnos a los mexicanos. Shakespeare es universal por lo bien que se arraiga a las realidades locales.

“Gracias a la fuerza del texto, el actor se convierte en un mago, un místico, un brujo que inspira respeto gracias al profundo conocimiento que el autor tuvo de las pasiones, las frustraciones, el inconciente. No es que Shakespeare se haya adelantado a Freud sino que, sin duda, el psicoanalista leyó al dramaturgo”, afirma el director.

Henry IV se representará en el Zócalo del DF de jueves a domingo hasta el 29 de abril (entrada libre), y en Globe to Globe 14 y 15 de mayo.