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Transgénicos no dañan la salud: científicos

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José Antonio Garzón dice que durante 16 años han hecho pruebas para demostrar que son seguros.

México • Luego de16 años de análisis, “no hay datos científicos que concluyan que los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) ocasionan daños a la salud”, aseguró José Antonio Garzón, profesor de la Universidad de Autónoma de Sinaloa (UAS), y uno de los expertos que colaboran en el proyecto piloto del estado que busca comercializar maíz con esta tecnología a más tardar en 2014.

En entrevista con MILENIO, Garzón explicó que más de mil estudios realizados por 27 agencias regulatorias avalan esta práctica, aunque aseguró que es un mito que se incremente el rendimiento del maíz.

“Que quede bien claro, hay quienes han puesto una corona a esta tecnología que no es cierto. Es una tecnología que reduce riesgos por daño de insectos, pero no incrementa de manera exorbitante los rendimientos. Hay que definirla en el contexto de la realidad que corresponde”, expresó.

Proyecto piloto

A mediados de julio se obtendrá la primera cosecha del producto sembrado en el proyecto piloto a inicios de año, luego de que el gobierno federal otorgó los permisos a la empresa Monsanto.

El resultado de esta siembra será investigado por investigadores de la UAS antes de buscar la autorización para pasar a la etapa comercial. De obtener este permiso, a más tardar en 2014 se podría estar sembrando y vendiendo este producto en México, aseguró Garzón.

MILENIO visitó la parcela que se sembró a principios de enero en Aguaruto, un pueblo a 11 kilómetros de Culiacán. Solo se sembraron 2.8 hectáreas de maíz genéticamente modificado de acuerdo con la normativa, y en el resto se sembró maíz convencional para un total de ocho hectáreas, con lo que se podrá realizar la comparación de los dos cultivos.

Al final del proyecto, se realizará la comparación del costo-beneficio entre el maíz genéticamente modificado y el convencional, además de que también se ponen a prueba dos sistemas agronómicos de siembra para aumentar la producción hasta 10 por ciento.

Garzón aseguró que la utilización de esta tecnología ha reducido 50 por ciento el uso de insecticidas, ya que en las plantas con biotecnología no se aplica, contrario al maíz convencional, al que se le aplicó una vez porque presentó al menos 20 por ciento de daño por plaga.

Miguel Serrano, gerente de desarrollo tecnológico en la región de América del Norte de Monsanto, dijo que básicamente se evaluará la resistencia del maíz genéticamente modificado a tres tipos de insectos: el cogotero, barrenador y elotero.

“Tenemos plantas con tecnología que no han alcanzado niveles de plaga para que se aplique insecticida, mientras plantas convencionales llevan una aplicación, queremos evaluar la reducción del daño significativo a las plantas, ya que las plagas pueden acabar en 24 horas con una hectárea de siembra”.

Hasta el momento se han realizado pruebas con dos tipos de semillas de maíz, 81 y 82 pero falta hacer pruebas con otro par de genes, el 88 y 89 para estar seguros de la eficiencia de este proyecto, aseguraron los investigadores.

La Academia Mexicana de Ciencias asegura en su publicación Por un uso responsable de los OGM que desde hace 25 años se han utilizado las plantas transgénicas para coadyuvar en la solución de diversos problemas, además de que este tipo de experimentos permitió desarrollar medicamentos biotecnológicos como la insulina.

Opositores y denuncias

Aleira Lara, coordinadora de la campaña de agricultura de Greenpeace México, refutó que la siembra de OGM sea inocua y pidió que los estudios para la utilización de este tipo de cultivos se extiendan, ya que de acuerdo con un estudio publicado por la Universidad de Viena, los daños o contaminación genética aparecen hasta la quinta generación, lo que determinó que el gobierno de Austria prohibiera su cultivo.

“Ante la incertidumbre, tiene que prohibirse su comercialización. Exigimos que sean las empresas quienes demuestren que no habrá daños a largo plazo”, expresó tras referir que 16 años de estudios son insuficientes para poder asegurar que los transgénicos son seguros.

Lara también aseguró que los OGM son altamente contaminantes, por lo que no se deben mezclar con semillas convencionales.

“Hay cosas que no se dicen de los transgénicos. Lo que prometen es publicidad, pero hay que tomar en cuenta otros factores que se dejan de lado; antes de sacar el producto se debe tener certeza”, señaló.

La semana pasada, las ONG Anec, Gea, Greenpeace y Semillas de vida e investigadores a título personal presentaron una denuncia ante el Órgano Interno de Control del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) contra dos funcionarios que otorgaron el primer permiso de siembra piloto de maíz transgénico en Tamaulipas (MON-00603-6).

Los denunciados son Octavio Carranza, director general de Inocuidad Agroalimentaria, Acuícola y Pesquera, y Francisco Javier Trujillo, director general de Sanidad Vegetal, que según los activistas incumplieron diversas disposiciones previstas en la legislación sobre bioseguridad.

Las ONG advirtieron que los servidores públicos dieron la autorización “ignorando el llamado de los expertos de instancias como el Instituto Nacional de Ecología (INE), la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), y violando sistemáticamente la legislación ambiental”.

Las organizaciones resaltaron la falta de transparencia en el proceso que ha llevado la liberación de maíz genéticamente modificado desde la fase experimental hasta la fase piloto.