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Banda de perras rinde tributo a la chela

El Ángel Exterminador •

Ushka, acompañado de su Band of Bitches, pretende conquistar la Tierra para evitar que el anunciado Apocalipsis cause daños colaterales al universo. Pero al descubrir que con su intento peligra la producción de cerveza artesanal, suspende la epopeya. Con su nuevo proyecto, Jonás —socio mayoritario del proyecto Plastilina Mosh— solo busca divertirse.

México • Si alguien quiere medir el paso de los 15 años (1997-2012) que como músico cumple Jonás (a quien a partir de ahora reconoceremos como Ushka), debemos mirar sus uñas mordisqueadas hasta la mitad de la cuenca, en contraste con el jaquet negro que viste para la promoción. Con la cara de muchos colores, pues se acaba de desprender de una máscara de latex, bebe un trago de agua pura y nos dice qué pretende.

“Primero quisimos hacer un gran espectáculo donde se mezclaran varias disciplinas, luz y sonido y hasta disfraces”, dice Ushka cuando la gente pone cara de what? ante el hijo musical que acaba de parir. “Pretendí hacer un disco por mi cuenta, en donde no tuviera que consultar las decisiones y tuviera por completo el control. Nunca pretendí rendir culto a la personalidad, solo lo quise hacer”, asegura.

Aunque sus tratamientos de la realidad siempre han surcado el filtro del humor y el franco desmadre, lo cierto es que Ushka ya no es aquel joven cuasi puberto que se hospedaba en hoteles de cuarta y jugaba interminables horas de Nintendo con su partner Alex Rosso, mientras atendían desinteresadamente a las visitas. Por eso quizás le cueste un poco de trabajo mantener en pie al personaje apocalíptico y su disparatada teoría: “El soundtrack del prefin del mundo debe ser variado pero con mucha diversión y mucha ironía, pues eso es lo que el compositor piensa que el humano quiere”, sentencia sobre el nombre que da título al disco. “De niño me provocaban mucho pavor las teorías de Nostragamus, pero luego de cuatro Apocalipsis fallidos y de conocer todas estas teorías newevers sobre el fin del mundo, ahora me causa es risa”, ataca como para que recordemos al niño que aún trae dentro.

Finalmente su nuevo proyecto no cambia mucho con relación a lo que ha venido aprendiendo y reteniendo con Plastilina Mosh: hip hop, dance, suspiros de jazz, samplers de donde sea, electro beats y bases rockeras con tratamientos lights en las letras poco profundas: “Creo que así soy, caón. Siempre me junté con gente a la que le parecía injusto darle tratamientos sociales o espirituales muy pesados a la música. Es como opacarla tratando de ponerle una bandera. Con todo respeto para quienes lo hagan de esa manera, es una buena manera de expresar una idea, pero una muy mediocre de hacer música. Yo prefiero enfatizar la pesadez en las tonadas y aligerarme en el mensaje”, justifica convencido.

“Noreste Caliente” es el primer sencillo del álbum Pre End of the World Soundtrack, en cuyo video asistimos al episodio de unos enmascarados que se divierten en una árida ciudad en busca de cerveza. El coro del track de lanzamiento revela sus intenciones: “45 grados y un chingo de cerveza y un montón de sombrerudos tirando fiesta”. Leperadas y frenesí en una tonada que mezcla banda sinaloense con electro y algunos asomos de regia violencia que el extraterrestre cervecero niega: “Espero que no esté malentendido el concepto, pues pretendo lo contrario: festejar el clima árido de la ciudad como un pretexto para buscar donde se guarda la cerveza fría. Queremos exaltar la diversión burda, que disfrutamos tantos y esa era nuestra original”. Un simple y rotundo festejo a la cheve.

Sin duda, uno de los temas favoritos del personaje y de su creador. La cerveza purificadora, la chela de cualquier galaxia, la cebada común, el exótico brebaje. Dice Ushka sobre sus gustos: “Me encanta el boom de la cerveza artesanal mexicana, esta brutal. Se ha dado en Baja California, en Guadalajara, en San Luis Potosí o en donde quieras. Nace una cultura chingona de cerveza en el país”. Incluso revela sus placeres culposos con el sagrado líquido. “A mí me sigue encantando la Carta Blanca, eso es algo que ya no se me va a quitar nunca. Es de las mejores cervezas de la República pues esta a la mitad entre las aguadas, las diluidas y no es tan golpeadora, ya que tiene el toque exacto de frescura, cuerpo y todo”, desliza con la sabiduría del catador.

Y si su gusto musical y humor creativo no se han alterado, su pasión por Monterrey, la ciudad donde ha crecido, sigue inmaculada pese a los recientes episodios de violencia celebrados en la Sultana. Ushka la sigue considerando una ciudad generosa en donde puedes hallar todos los recursos para llevar tus proyectos a cabo.

—Al grado de que fue Shaquille O’Neal a darles un espaldarazo —le digo para inflar su orgullo.

—¿A Monterrey? —responde asombrado.

—Así es, fue a inaugurar unas canchas de basquet con el gobernador —agrego orgulloso como si el regio fuera yo.

—¿En serio? —sigue sin creerlo y como arrepentido de no haber estado ahí.

—Y el Chilaquil dijo que Monterrey estaba “biutiful”.

—Es que en realidad está chingón. De entrada hay mucha chela —dice como seduciendo al indeciso.

Vamos, pues. Aunque ya nos cerraron el Matehuala.