Mafia de la reventa tiene boletos para el estadio León
Como si fuera un plática entre conocidos se da la negociación entre los revendedores y los aficionados que no se quieren perder el partido de León contra Chivas. Aunque hay presencia de la policía, no hay detenidos.
La reventa se realiza afuera del estadio y prácticamente ante los ojos de la policía.
León, Gto. , Guadalajara • La mafia de la reventa invade los alrededores del estadio León. A primera vista parece que es gente esperanzada en comprar un boleto, pero no, son vendedores bien organizados que te ofrecen boletos de 500, 800 y mil pesos.
La taquilla principal que está ubicada en el bulevar López Mateos tuvo movimiento todo el día. Gente por la banqueta iba y venía mientras decenas de carros se estacionaban en busca de un ticket.
La forma de operar es sencilla. Dos o tres preguntas, la negociación y si vienes en auto se suben como si te conocieran, si no, caminas unos metros junto a los revendedores mientras se realiza la transacción.
Es como estar entre amigos. “Qué necesita mi jefe, qué te hace falta güero, que te sobra”, cuestionan a los interesados que caminan por la acera del estadio León.
A la vista, sin restricciones ni vigilancia de la Dirección de Verificación Normativa ni la policía municipal, la gente hace negocio con el encuentro entre León y Chivas mientras los aficionados sufren por conseguir un boleto.
Son varias personas las que conforman el grupo. Comandados por uno, ofrecen las entradas, casi siempre de dos en dos, si necesitas más “las mandamos traer ahorita nomás echo una llamada”
Los boletos de sol que cuestan 200 están a 500, los de preferente 350 son vendidos a 800 y los de Zona A 420 a mil pesos. Todos a más del doble de lo que se ofrecían en taquilla.
Los afectados son los aficionados de corazón, los que no tienen dinero más que para entradas de 200 pesos y son toda una familia verdiblanca.
“Yo no voy a pagar 600 pesos por unos boletos que cuestan 200, eso es un abuso para toda la afición que intentamos entrar. Yo vine aquí el martes en la noche, me desvelé y hoy otra vez, ya es la última”, dijo un aficionado.
Aunque los boletos ni siquiera son para él, el aficionado explicó que está dispuesto a pasar un día más en la fila porque no va a contribuir a que siga creciendo la reventa a las afueras del estadio.
“Yo ahorita estoy desempleado, mis hijos son los del dinero y ellos me pidieron que me viniera a formar, yo solo pagaría entradas de 300 pesos y no más si con 200 comemos un día toda la familia para venir a dárselos a estos abusivos no lo voy a hacer, si conseguimos mañana en la taquilla bien si no ni modo”, expresó.
Mientras las quejas se acumulan, los revendedores continúan haciendo negocio sin que una sola autoridad intervenga.








