Líder sindical argentino amenaza con retirar voto a Cristina Fernández
Tras consumarse la ruptura de la Confederación General del Trabajo, la mayor asociación gremial de Argentina, Hugo Moyano advirtió con la posibilidad de no votar al peronismo en las legislativas de 2013.
Hugo Moyano ha lanzado un claro desafío sindical a Cristina Fernández de Kirchner
Buenos Aires • La Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central gremial de Argentina, formalizó hoy su fractura con la reelección de su secretario general, Hugo Moyano, quien amenazó con retirar el voto al gobierno peronista de la presidenta, Cristina Fernández, en las elecciones legislativas del próximo año.
"Si no hay respuesta a los trabajadores, habrá que repensar el voto del año que viene, no podemos votar a quien nos perjudique", dijo Moyano tras su reelección ante miles de sindicalistas convocados en un estadio de Buenos Aires.
"Vamos a ver si es cierto que sin el apoyo de los trabajadores no se reduce de forma sustancial el 54 por ciento que sacaron en 2011", añadió en relación al contundente triunfo de Fernández en las presidenciales del pasado año.
Moyano, que pasó de ser un aliado clave del gobierno a un duro rival, consiguió hoy el apoyo de parte de la poderosa CGT, dividida entre los partidarios del secretario general de la organización y líder del sindicato de camioneros, y la oposición, apoyada por sectores del oficialismo, que ha convocado elecciones para el próximo octubre.
El líder sindical denunció la "inflación insostenible" y los problemas de inseguridad y lamentó que "por primera vez, un gobierno nacional y popular denuncia a un sindicato por llevar adelante un paro contemplado en la ley".
Se refería a la huelga nacional convocada por la CGT en junio contra las políticas de Fernández, que culminó en una movilización en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, sede del Ejecutivo.
En medio de un clima de confrontación interna, Moyano mantuvo su llamado a elecciones para hoy pese a que el gobierno decretó la semana pasada la nulidad de los comicios por presuntas irregularidades en el proceso de convocatoria. Según fuentes sindicales, del congreso participaron representantes de unos cien gremios, entre ellos del sector rural, bancarios, municipales, judiciales y universidades, entre otros.
Entre los opositores a Moyano se encuentran el líder del gremio gastronómico Luis Barrionuevo, los llamados "Gordos", que representan a importantes sindicatos como los de sanidad, comercio y trabajadores del sector eléctrico, y los "independientes", representantes de los gremios de la construcción y los estatales, entre otros.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló, es el candidato de la oposición para suceder a Moyano con la venia del gobierno. La incógnita radica en cuál de los dos sectores ostentará la personería jurídica de la central obrera, lo que le habilita a utilizar las dependencias de la organización y negociar salarios, entre otras actuaciones.
A lo largo de su centenaria historia, la CGT atravesó varias fracturas por diferencias entre los dirigentes que, en su mayoría, lideran sus gremios desde hace décadas. El conflicto entre Moyano y los gremios opositores, entre ellos algunos que coquetean con el oficialismo, se produce en medio del enfrentamiento del líder de los camioneros y el gobierno, que se hizo evidente con la negativa de Fernández a incluir dirigentes sindicales en las listas electorales el pasado año, en las que Kirchner logró su reelección hasta 2015.
Moyano sospecha además que el gobierno motoriza una investigación de supuestos testaferros suyos por lavado de dinero en Suiza, aunque la justicia helvética aclaró que no sigue ninguna causa contra el sindicalista.
Días antes del congreso, los camioneros pusieron en jaque el abastecimiento de combustibles en Argentina al bloquear varias plantas de gas y petróleo y dejar sin luz y calefacción a decenas de localidades del país, en medio del crudo invierno austral.
La ruptura de la CGT, con más de 200 gremios a nivel nacional, se produce cuando la economía argentina, que creció a un promedio de 8% desde 2003, comienza a dar signos de desaceleración en medio de la crisis internacional, mientras la elevada inflación que ronda el 25% anual corroe los ingresos, pese a estar en marcha negociaciones paritarias de actualización salarial.








