Ministros de Comercio enviarán una señal a ronda de Doha
La Unión Europea, el mayor exportador del mundo, será anfitriona de una cena de ministros de Comercio de otros actores clave: Australia, Brasil, China, India, Japón y Estados Unidos, durante el Foro Económico Mundial en Davos.
Estos siete participantes realizarán un balance de la Ronda de Doha.
Davos, Suiza • Los ministros de Comercio deben dar un ejemplo de compromiso a los negociadores de la prolongada ronda de conversaciones de Doha cuando se reúnan este viernes, si también desean el respaldo de los votantes de sus países, dijeron el viernes funcionarios comerciales.
La Unión Europea, el mayor exportador del mundo, será anfitriona de una cena de ministros de Comercio de otros actores clave: Australia, Brasil, China, India, Japón y Estados Unidos, durante el Foro Económico Mundial en Davos.
Estos siete participantes realizarán un balance de la Ronda de Doha después de que la Organización Mundial de Comercio acordara intensificar el ritmo de las negociaciones, ya en su décimo año, y luego de que el Grupo de las 20 principales economías del mundo (G-20) los exhortara a aprovechar el 2011 como una ventana de oportunidad para alcanzar un acuerdo.
"Lo que vamos a tratar de obtener de los ministros es aceleración", dijo Pascal Lamy, director general de la OMC.
Lamy no asistirá a la cena del viernes, pero sí participará en otra reunión de 25 ministros, incluyendo a los siete, el sábado.
El anfitrión de la cena del viernes, el comisario de Comercio de la UE, Karel De Gucht, concordó en que son necesarias nuevas medidas de parte de todos los actores.
"Todos alrededor de la mesa se dan cuenta de que si se trata de negociar, es dar y recibir. No hay nada de malo en un compromiso", dijo a Reuters.
La Ronda de Doha fue lanzada a finales del 2001 para impulsar a la economía mundial y ayudar a los países pobres a progresar mediante el comercio.
Mientras los economistas difieren sobre el impacto de abrir los mercados de los alimentos, productos industriales como autos o químicos, y servicios como banca y seguros, varios estudios demuestran que un nuevo acuerdo comercial podría añadir cientos de miles de millones de dólares a la economía mundial, impulsando la confianza empresarial.
Año crítico
El ministro de Comercio británico, Stephen Green, dijo a Reuters Insider que 2011 es un año crítico para llegar a un acuerdo que pueda aumentar significativamente la prosperidad global.
Otros economistas dicen que un acuerdo no significaría mucho y que podría perjudicar a los países en desarrollo.
Dada la complejidad y amplitud de las negociaciones, la ronda ha incumplido repetidas veces sus plazos y algunos negociadores dicen que pasará lo mismo en el 2011, aunque incluso podrían fracasar totalmente.
Pero en los últimos meses, las conversaciones han tomado ritmo nuevamente y algunos creen que el necesario equilibrio entre dar y recibir al fin será posible.
"Parece que hay una aceptación general de que lo que se necesita para llevar a Doha a una conclusión exitosa es que los principales países pongan un poco más sobre la mesa", dijo a Reuters el ministro de Comercio australiano, Craig Emerson.
Emerson indicó que Australia, uno de los principales defensores del acuerdo, no cree que sea uno de los que bloquean el acuerdo. Pero aún así está dispuesto a considerar más concesiones como parte de un impulso final.
"Si se trata de demostrar buena fe y todos ponemos algo más sobre la mesa, entonces Australia estará dispuesta a participar en eso", dijo Emerson.
Por ejemplo, Australia podría considerar hacer más recortes en sus ya bajos aranceles o aceptar restricciones vinculantes sobre el rol de AWB, el antiguo monopolio exportador, sugirió.
Un acuerdo también podría reforzar al sistema de reglas de la OMC que habrían ayudado al mundo a recuperarse de la peor crisis financiera y económica desde la década de 1930 con un mínimo de proteccionismo, dijo.
Al final, el acuerdo necesitará un pacto bilateral entre Estados Unidos y China, los dos mayores economías del mundo.
Pero hoy es mucho más complicado que eso, con exportadores competitivos entre las economías emergentes, como Tailandia y Chile, que quieren impulsar el comercio sur-sur para abrir los mercados.
El cambio natural del comercio mundial también podría hacer más fácil abrir los mercados al reducir los aranceles de importación, pero las cadenas de suministro global implican aplicar montos de tarifas equivalentes a imponer tributos sobre sus propios negocios.
"Si se protegen las importaciones, se van a dañar sus exportaciones", dijo Lamy a periodistas.








