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Chabaud estrena obras

Cultura •

Hoy estará El Kame Hame Ha en el teatro Sergio Magaña del DF, y Divino Pastor Góngora el viernes 8 de febrero en Buenos Aires.

México • La primera semana de febrero será fundamental para el dramaturgo mexicano Jaime Chabaud: hoy estrenará la puesta en escena El Kame Hame Ha en el teatro Sergio Magaña a las 20:00 horas, y el próximo viernes en Buenos Aires, Argentina, presentará en el teatro Sha, de la calle Sarmiento: Divino Pastor Góngora.

Para el también colaborador de MILENIO, Divino Pastor Góngora es una obra fundamental en su carrera. Estrenada originalmente en 2001, el montaje se ha presentado en ciudades como París y Edimburgo, y traducido a cinco idiomas: francés, portugués, inglés, alemán y checo. Es la primera ocasión que estará en el país sudamericano.

En entrevista, el también director del Teatro Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explica que la puesta en escena fue hecha en su momento a la medida del actor Carlos Cobos (1959-2012), con quien compartió una entrañable amistad.

El montaje trata de un cómico de la lengua que se ve involucrado en la obra México revelado, que relata las torturas de la Inquisición: “El personaje interpretado por Cobos es perseguido por un inquisidor llamado, casualmente, Diego Fernández de Cevallos”.

Divino Pastor Góngora representa una de las obsesiones que le gusta trabajar a Chabaud: el teatro dentro del teatro: “Al hacer esto se crean mundos que estallan en mil pedazos. Entre las obras que he realizado de esta forma se encuentran: En la boca del fuego, En mexicano se dice chaquetear y México revelado”, comenta.

El montaje, que será dirigido por Pacha Rosso, se presentará en Argentina el 8 de febrero, gracias a la petición del actor Rubén Ballester.

El Kame Hame Ha es una obra sobre los niños sicarios en México. Interpretada por el actor Esteban Castellanos y dirigida por Jesús Jiménez, Chabaud cree que en ella se refleja el problema del ejército de jóvenes ninis que carecen de oportunidades.

Se trata de la historia de El Saiyajín, joven reclutado por el crimen organizado desde los ocho años, a quien está por cambiarle su suerte. A sus 14 años ya ha matado a siete personas y, aunque asegura que no lo recuerda, imágenes de algunos crímenes regresan a su cabeza mientras espera pacientemente una pelea, al estilo de las caricaturas japonesas de Dragon Ball Z en el centro de detención para menores en el que se encuentra.

Para hacer la obra, Castellanos, Jiménez y él tuvieron que leer mucho sobre los problemas sociales del país: “Intentamos provocar una serie de emociones que nos permitan salir de nuestra cotidianidad, pues ya nos acostumbramos a la violencia”.

La puesta en escena está inspirada en El Ponchis, el niño detenido en diciembre de 2010 acusado de pertenecer al Cártel del Pacífico Sur y por haber degollado a varias personas y participar en distintos secuestros.

Según Chabaud, en México hay muchos Ponchis que día a día se suman a las grandes listas de muertos jóvenes en el país: “Los niños vienen de entornos familiares complicados. Generalmente sus padres son alcohólicos, viven en medio de la pobreza, son migrantes y golpean a sus familiares”.

Explica que, a falta de oportunidades, se sumen al ejército del crimen organizado, el cual les permite ganar dinero para vivir por algún tiempo.

La obra no es un trabajo didáctico, no tiene mensaje y no juzga. Busca generar emociones encontradas sobre lo que sucede en México. Basada en el libro de cuentos Los niños perdidos, de Francisco Hinojosa, el montaje busca sacar del confort a la gente y hacerla ver una realidad a la que cada vez se acostumbra más, dice Chabaud.