Confunden a 17 con familiares de los ecologistas
Fueron liberados luego de que un comando de al menos 15 hombres armados y con diferentes uniformes allanaron con violencia las cuatro viviendas de los familiares de Ignacio Salto Villa.
Zihuatanejo de Azueta • Al confundirlos con familiares de los ecologistas -Marcial Bautista y Eva Alarcón- fue lo que motivó que 17 personas que integran cuatro familias de la comunidad de “Cerro Verde” en pleno corazón de la sierra de Tecpan de Galeana fueran privadas de su libertad.
Tuvieron que transcurrir más de 72 horas para que los 17 integrantes de las familias fueran dejados en libertad, luego de que un comando de al menos 15 hombres armados y con diferentes “uniformes” allanaron con violencia las cuatro viviendas de los familiares de Ignacio Salto Villa.
“A mis familiares se los llevaron porque creían que eran gente de Marcial Bautista (Valle) y nosotros no somos ecologistas. Somos del Frente Libre "Hermenegildo Galeana" que encabeza Víctor Ayala Tapia", aclara Ignacio, ayer convertido en vocero de sus dos primos y su hermano.
-¿Porque te han dicho tus familiares que se los llevaron?
-Se los llevaban porque –los hombres armados- decían que eran gente de Marcial Bautista.
-¿Y no?
-No, somos del Frente Libre Hermenegildo Galeana, de Víctor Ayala Tapia, somos un grupo de campesinos que cuidamos y protegemos como 300 hectáreas de Pinal y áreas verdes.
Entrevistado afuera de las instalaciones de la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR), Salto Villa, narra lo padecido por sus familiares a manos de hombres armados que “luego de sacarlos de la casa, los hicieron caminar cuatro kilómetros y luego los subieron a una camioneta”.
En su atropellada explicación dice que a todos los adultos, los amarraron con las manos atrás de la espalda, también les cubrieron los ojos “a los niños no se si los amarraron y les taparon los ojos, no me dijeron”, dice.
A lo largo de los siguientes días lo mismo durmieron en un potrero que junto al río, así como en pastizales, y “comían una o dos veces al día”.
Siempre flanqueado por dos efectivos militares, Ignacio Salto aclara, mientras estruja sus manos entre si visiblemente nervioso, y dice que ninguno de sus familiares fue golpeado o torturado, “unos empujones, un golpe, pero nada más. Ellos dicen que están bien, que los trataron bien, con empujones, pero no les dieron golpes, a todos los trataron bien, todos están bien”.
-¿Fueron amenazados?
-No, nunca.
-¿Ya le platicaron como los sacaron de sus domicilios?
-Dicen que llegaron gritando y tirando balas, y que eran de la AFI y los militares, pero como estaban dormidos, pues les tiraron la puerta y entraron, dice mientras el militar mueve negativamente la cabeza, en señal de desaprobación
Durante el tiempo que estuvieron privados de su libertad, asegura que unas veces iban caminando y otras en camioneta. Que los bajaban y los escondían en los potreros y así los llevaron deambulando por la sierra.
Fue por la tarde del miércoles como a las 17:00 horas cuando los bajaron de una camioneta y los pararon frente a un cerro donde se podía observar una carretera y les indicaron, siempre de espaldas a ellos, “enfrente esta El Porvenir, caminen para ese cerro y van a llegar allá”, ahí los dejaron a su suerte.
Fue al siguiente día jueves cuando su hermano Moisés Salto Villa, quien abordó una cuatrimoto y llegó a la comunidad de “El Porvenir”, en la sierra de Petatlan, para notificar a su Ignacio, su hermano mayor, que estaban en esa localidad, todos y en buen estado de salud.
De inmediato PGR y efectivos de la 27 Zona Militar desplegaron a sus unidades y fueron a su encuentro a El Porvenir y regresaron al puerto de Zihuatanejo a las 22:00 horas de ayer, donde hasta las cinco de la madrugada rindieron declaración en relación a la denuncia presentada.
Fue este viernes que al filo del medio día regresaron para continuar con las diligencias.
Los 17 familiares, entre ellos Moisés Salto Villa, Emiliano Salto Peñaloza y Juvenal Salto Peñaloza, así como seis adultos más y siete menores con edades que van desde los dos hasta los once años.
Al momento de salir del hotel “Posada del Hujal”, ubicado entre las calles Oyamel y Paseo de los Hujes, en la colonia El Hujal, los 18 integrantes de la familia Salto Villa y Flores reciben indicaciones, “se agachan, afuera hay periodistas y quieren tomarles fotos, cúbranse la cara”, les ordenan.
Del estacionamiento salen dos camionetas de la PGR seguida por una de soldados fuertemente armados, rodean la delegación y llegan a la puerta de la institución de donde salieron los hombres, las mujeres y los siete menores que estuvieron privados de su libertad por un grupo de hombres armados durante más de tres días.
Al bajar de la camioneta uno de los Salto Flores, es ayudado por un soldado que lo toma de la mano y lo conduce a las oficinas de la PGR.









