La otra invasión: tequila pirata
El grave problema de la industria tequilera revela que son apócrifas o adulteradas cuatro de cada 10 botellas de tequila, y que más de 80 por ciento de las bebidas que se ostentan con contenidos de agave no cumplen con las normas de calidad.
Un jimador trabaja en una plantación de agave en Arandas, Jalisco, tierra originaria de la planta, en mayo de 2004.
México • Reza la tradición que el tequila es un regalo de los dioses. De acuerdo con algunos historiadores, entre los aztecas lo consumían sólo los sacerdotes y los jerarcas en eventos religiosos y diversas festividades, y hay quien dice que Moctezuma II ofreció un banquete con tequila a Hernán Cortés.
Desde esa época es una bebida tradicional mexicana. En 1530, Cristóbal de Oñate fundó la población de Santiago de Tequila, y en 1600 Pedro de Tagle, marqués de Altamira, llegó a radicar en Tequila, Jalisco, y estableció la primera taberna de Vino Mezcal en la Hacienda de Cuisillos. Fue en 1758 cuando el corregidor de la Nueva Galicia otorgó la primera concesión para fabricar tequila a José Antonio Cuervo.
Con el tiempo, esta tradición cruzó fronteras y llegó a Estados Unidos, al Viejo Continente y a Japón, donde lo falsificaron, por lo que México se vio obligado a buscar la protección nacional e internacional de la “denominación de origen” del tequila. Hoy la invasión de tequila pirata producido en el exterior invade el mercado nacional, a pesar de que el nueve de diciembre de 1974 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Declaración de Protección de la Denominación de Origen Tequila que es del Estado Mexicano.








