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Los artistas del 5 de Mayo

Cultura •

Entre los artistas famosos y no tan reconocidos que representaron la contienda se encuentran además de Primitivo Miranda, Patricio Ramos Ortega, Constantino Escalante Hesiquio Iriarte, José Cusachs, Manuel Serrano, Antonio González Orozco y Germán Gedovius.

Ciudad de México • La Batalla del 5 de mayo ha quedado registrada por un sinnúmero de artistas reconocidos y anónimos. Algunos con gran trayectoria y escuela como Primitivo Miranda quien en 1868 concibió la pintura monumental que hoy se exhibe en Palacio Nacional, con el título de Batalla del 5 de mayo de 1862. Él se perfeccionó en Europa aunque ya estudiaba aquí el paisaje y la perspectiva bajo las enseñanzas del profesor italiano Eugenio Landecio.

Entre los artistas famosos y no tan reconocidos que representaron la Batalla del 5 de mayo, se encuentran además de Primitivo Miranda, Patricio Ramos Ortega, Constantino Escalante y Hesiquio Iriarte, José Cusachs, Manuel Serrano, Antonio González Orozco y Germán Gedovius.

Asimismo, creadores de trayectoria como Julio Ruelas también abordaron este tema histórico, prueba de ello es su grabado La Batalla del 5 de Mayo; lo mismo hizo José Guadalupe Posada al crear la ilustración El cinco de mayo de 1862; y Jean Adolphe Beaucé quien concibió en 1864 la pintura Soldados suavos dando de comer a un indígena” y que ha quedado registrada en el catálogo de la exposición México 200, que se montó en el 2010 en Palacio Nacional.

Las versiones artísticas

El historiador de arte, Fausto Ramírez, asegura que Primitivo Miranda hizo otra versión de la Batalla de Puebla más pequeña, aunque más “violenta” pues muestra a los ejércitos en pleno combate, dicha obra está en el Museo de Guadalajara.

En ese rubro, otra pintura que tiene como tema principal la Batalla del 5 de mayo, es de un autor anónimo. La pieza se encuentra en el Museo de las Intervenciones, pero a decir e los expertos, es una obra menor académicamente hablando. Investigadores como Eduardo Báez, autor del libro La pintura militar de México en el siglo XIX, documenta que esa pintura está copiada de una litografía de Constantino Escalante, el mejor grabador de la época. Eduardo Báez apunta que sólo en contados artistas “se despertó un sentimiento de amor patrio y en el lienzo o en las páginas vertieron la voluntad de proseguir la guerra contra el invasor”.

Ese espíritu se despertó en el pintor de origen poblano, Patricio Ramos, quien le dedicó a este momento histórico una serie de siete cuadros, que son referidos por Eduardo Baéz en el volumen editado por la Secretaría de la Defensa Nacional.

Movidos por la historia

De acuerdo con la historiadora Amparo Gómez, investigadora del Museo Nacional de Historia, responsable de la colección de documentos históricos, una de las obra más visitada en este recinto es el mural pintado en 1972, que alude a la Batalla del 5 de mayo, realizado por Antonio González Orozco en la Sala de Carruajes del Castillo de Chapultepec. En esta obra se aprecia la llegada del ejército francés a la ciudad de Puebla, al fondo se observa el fuerte de Loreto y también se ve una imagen del Castillo de Chapultepec.

Una obra más que alude al tema es la realizada en 1906 por Germán Gedovius y a la que tituló Prisioneros de Guerra; en ella se puede ver “cómo llevan a los integrantes del ejército galo, en calidad de presos. Se cuenta que ese 5 de mayo se registró una tormenta tremenda, por lo que, al ir escalando el cerro de Loreto, el ejército francés se resbalaba, y esa, en gran medida, fue la razón por la que no logró su objetivo en ese momento; lo alcanzaría un año después, ya que regresaría con un ejército más numeroso”, precisa la historiadora.

Historia de tres estandartes

Los tres estandartes que los franceses arrancaron a los mexicanos a raíz de la Batalla del 5 de Mayo, fueron regresados a México por el presidente francés Charles de Gaulle, en el año de 1964, relata la historiadora Amparo Gómez, investigadora del Museo Nacional de Historia, responsable de la colección de documentos históricos.
“Llegaron en unas cajas especiales embaladas; se entregaron oficialmente en la Plaza de la Constitución; durante la ceremonia se entonó el Himno Nacional y el himno francés conocido como La Marsellesa. Hubo un discurso oficial de Charles de Gaulle, presidente de Francia, en español y, también, una respuesta del presidente Adolfo López Mateos, quien agradeció ese gesto de amistad”.

Los estandartes pasaran a resguardo del Museo Nacional de Historia a partir de 1964 y permanecen ahí hasta la fecha.

Actualmente no se encuentran en exhibición, porque como son textiles, se deben retirar por un tiempo de la exhibición para ser intervenidos por los conservadores.
La historiadora sostiene que es un privilegio para todos los mexicanos poder conocer esos estandartes, pues hay que recordar que estuvieron fuera de México durante más de 100 años