Edición:

Sin habitar, cerca de 700 mil casas en zona metropolitana

Estados •

El surgimiento de comunidades abandonadas en la periferia de las ciudades es una realidad que obedece a la falta de planeación urbana sustentable.

Valle de México • Cerca de 700 mil viviendas ubicadas en la zona metropolitana del Valle de México están abandonadas por la falta de planeación urbana sustentable, que ha generado desarrollos habitacionales cada vez más alejados de la ciudad y los centros laborales.

Arturo Chavarría Sánchez, presidente del Colegio de Arquitectos y Urbanistas del Estado de México, advierte que el surgimiento de comunidades abandonadas en la periferia de las ciudades es una realidad que obedece al otorgamiento de un gran número de créditos hipotecarios en municipios de escasa competitividad en materia de vivienda.

Datos del Programa de Ordenamiento de la zona metropolitana del Valle de México muestran que el total de viviendas es de 6 millones 510 mil 353, de las cuales 694 mil 175 están desocupadas. De este total, 211 mil 245 (30.4 por ciento) se ubican en delegaciones capitalinas y 78 mil 959 en municipios de Hidalgo.

Pero es en el Estado de México donde se agudizó el problema, pues se contabilizaron 403 mil 971 viviendas abandonadas, principalmente en los municipios de Tecámac, Zumpango y Huehuetoca, advierte el urbanista Sergio Armando Hernández Flores Peña, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México y responsable de la elaboración del Programa de Ordenación 2012.

En la zona metropolitana habitan 21 millones de personas, más de un tercio de la población total del país, de las cuales 53 por ciento vive en los 59 municipios conurbados del Estado de México, 42 por ciento en el Distrito Federal y 5 por ciento en los 21 municipios de Hidalgo.

“La dispersión ya no es impulsada principalmente por las colonias populares, como sucedió en las décadas anteriores. Los principales causantes son ahora los nuevos proyectos (conjuntos) de vivienda institucional que se ubican a distancias crecientes de los centros urbanos, dejando grandes vacíos entre éstos y los territorios urbanos continuos, como es el caso de Tecámac, Zumpango y Huehuetoca”, donde se reportan viviendas abandonadas por sus propietarios.

Esta región “ha crecido de manera discontinua y eso obstaculiza el acceso a los bienes y servicios públicos. Los desarrollos urbanos ya no son una solución, pues ahorita la política de vivienda está absolutamente entredicha. Más de 10 por ciento de las viviendas de la zona metropolitana están vacías y aun así siguen construyendo, por una inercia institucional y compromisos, pero si ustedes van por Tecamac o Zumpango hay muchas casas vacías”.

La expansión discontinua de la zona genera “condiciones de aislamiento que dificultan el funcionamiento cotidiano de sus habitantes y se obstaculiza la creación de economías de proximidad fundamentales para mejorar las condiciones de bienestar. Lo anterior es particularmente grave en el caso de los conjuntos habitacionales, donde es frecuente encontrar viviendas desocupadas”, insiste Flores Peña.

LA HUIDA DE LOS POBRES

Las calles de la unidad habitacional La Trinidad, en Zumpango, lucen desiertas. Los camiones transitan para prestar el servicio a los que aún habitan algunas viviendas.

El desempleo y el elevado costo de transporte público propiciaron el abandono por sus propietarios de las casas de interés social para regresar a su lugar de origen. Aunque el problema no es nuevo y estaba arraigado en las zonas rurales, es un fenómeno que está llegando a las grandes urbes del país.

Enrique Ortiz Flores, presidente de Hábitat International Coalition, aseveró que conjuntos habitacionales de este tipo no constituyen realmente una ciudad, sino que son dormitorios o almacenes lejanos de la fuerza de trabajo, por lo que sus pobladores tienen que hacer recorridos de hasta cuatro horas o más para acudir a laborar.

Cálculos oficiales indican que del total de viajes, 63.5 por ciento responde a dos motivos: trabajar y estudiar. Una familia integrada por cuatro personas gasta en promedio 56 pesos diarios, es decir, mil 680 pesos al mes, que representan al año un desembolso 20 mil 160 pesos. Si cada familia gasta esto en transporte y cada conjunto habitacional tiene un universo de 7 mil viviendas, los gastos de traslados se elevan hasta en 141 mil 120 pesos.