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Un juego de conformismo

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La selección de Francia apenas empató con la disminuida Inglaterra que hizo lo que pudo y sonrió con el punto rescatado ante los galos.

Ucrania • La Francia de Laurent Blanc llegaba a la Eurocopa con un registro de imbatibilidad que parecía auguraba serios problemas al equipo que se le pusiera enfrente. En el arranque del certamen, los galos se midieron a Inglaterra, una escuadra que ha vivido días grises por las lesiones que han azotado a varios de sus efectivos. En el partido uno, Francia, ni quiso ni pudo, y otro, Inglaterra, jugó a lo que podía y con el 1-1 final se marchó contento.

El conjunto francés cargó con el dominio del juego, tomó el balón e impuso sus condiciones hasta el medio campo, porque cuando pasaba la línea divisoria, Inglaterra le esperaba con los ojos bien abiertos para detener a Franck Ribéry, Samir Nasri y Karim Benzema, un trío capaz intimidar a quién sea, pero la defensa inglesa aguantó a pie firme los constantes embates de los franceses.

Francia fue imponiendo poco a poco su dominio, con Nasri encontrando espacios entre líneas para combinar con Ribéry y Benzema, aunque fallaba a la hora de crear peligro, y cuando se acercaba a la zona del portero, Joe Hart, carecía de efectividad. Pero Inglaterra, con poco, dispuso de una ocasión que James Milner no acertó a rematar entre los tres palos, después de dejar sentado al guardameta Hugo Lloris.

Pese a esta acción, el dominio del balón continuó siendo del conjunto francés, que confiaba en el talento de su triplete ofensivo y en las internadas del lateral derecho Mathieu Debuchy para romper la ordenada zaga inglesa.

Sin embargo, justo cuando los Bleus estrechaban más el cerco sobre la meta de Inglaterra, llegó el gol de los ingleses, como no podía ser de otra manera, una jugada de estrategia. A la media hora de juego, el capitán Steven Gerrard centró a la perfección una falta desde la banda derecha, en el área, el central Joleon Lescott, le ganó la partida a su marcador, Alou Diarra, y el inglés remató desde el área chica al fondo de la red.

Aunque el gol fue un golpe directo para los franceses, éstos no se descompusieron, conservaron sus intenciones y mantuvieron el acecho sobre el arco inglés. Su insistencia tuvo aproximaciones, tras su error Diarra tuvo en dos ocasiones, con remates con la cabeza, la opción de igualar el marcador, pero en las dos pifió.

Sin tiempo para lamentarse, Francia siguió a lo suyo, a trabajar su estilo y buscar llegar al arco de Hart, hasta que una triangulación entre Patrice Evra, Ribéry y Nasri terminó con el esférico dentro la portería inglesa, después de un disparo desde fuera del área del jugador del Manchester City que igualó el marcador.

Poco cambió el panorama tras el descanso a pesar de cinco minutos iniciales de espejismo durante los que pareció que los hombres de Hodgson intentaban realizar posesiones largas y hacerse con el control del medio campo.

La mayor posesión francesa seguía siendo estéril ante la muralla de ocho ingleses en la frontal del área contra la que chocaban una y otra vez las combinaciones de los delanteros Bleus, que empezaban a mostrar signos de desesperación ante ese entramado defensivo.

Los ingleses aprovecharon para subir la línea de presión y empezar a acosar con más insistencia la portería de Hugo Lloris, quien contemplaba el partido casi como un espectador más. Imagen contrastante con la de Wayne Rooney, el delantero inglés suspendido dos partidos y que vivió con ansiedad el partido desde la grada.

Los cambios de Hodgson, dando entrada al veterano Jermaine Defoe y al jovencísimo Jordan Henderson a falta de diez minutos, no alteraron el transcurso del partido y fue Francia quien aún tuvo alguna ocasión para llevarse los tres puntos, tras un remate de Yohan Cabaye que desvió Welbeck en el último momento. La entrada de Ben Arfa y Martin, por el cuadro francés, tampoco consiguió romper el empate, que deja todo abierto en el Grupo D, de donde saldrá el rival de España en cuartos de final.