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Reciclaje: asignatura pendiente

Dominical •

El plástico representa un problema de contaminación, pero podría ser una nueva actividad económica mediante una industria adecuada para su reutilización, proceso que enfrenta prejuicios, ignorancia y negligencia de las autoridades y la población.

• Las bolsas y botellas de plástico desechadas se han convertido en una importante fuente de ingresos para millones de personas en México y para miles de pequeñas y medianas empresas que participan en la cadena de reciclaje de esa materia, un proceso que en 2012 implica a un consumo nacional de 6.2 millones de toneladas de plásticos de primera generación (polímeros, derivados del petróleo), de acuerdo con la Asociación Nacional de Industriales del Plástico (ANIPAC).

“A partir de esa producción se generarán 3.8 millones anuales de residuos plásticos. Se estima que solo 15 por ciento se reciclan. Esta tasa es bastante baja, comparada con algunas otras naciones más avanzadas en estos temas. Así, hay mucho por hacer en este sector”, expresa Sergio Espinosa Martínez, director general de la empresa Recimex.

Aunque probablemente su primera intención es ayudarse a sí mismas, los millones de personas que sobreviven de la pepena no se ponen a pensar que son ellas en su mayoría quienes realizan una tarea de limpieza ambiental y resuelven parcialmente un grave problema de contaminación que registra México.

Los pepenadores —ocasionales y de tiempo completo— están en la base del reciclaje, una creciente actividad industrial y económica a escala mundial cada vez mejor valorada por su importancia ecológica.

Doña Nancy cuenta su experiencia al respecto: “Los junto y luego los llevo a vender… me alcanza para comprar unos kilos de tortillas”, dice al tiempo que se apodera de dos garrafones de agua desechables, vacíos, de a 10 litros cada uno, dejados a propósito afuera de un domicilio en Naucalpan, Estado de México. Doña Nancy explica que trabaja en una embotelladora de refresco en Tlalnepantla, también en el Estado de México, pero su sueldo es bajo y recolecta los envases usados para apoyar su gasto familiar.

Esa es la cotidianidad de muchos mexicanos en todas las ciudades del país, que sobreviven de la limosna y la pepena de diversos materiales reciclables —de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), hay en México al menos unos 13 millones de personas que padecen pobreza alimentaria.

Es común observar a niños o adultos mayores remover los desperdicios en busca de material reciclable. Pero aquella escena de personas laborando como hormiguitas en los enormes tiraderos, seleccionando todo lo aprovechable, se trasladó a los propios camiones recolectores de basura, donde los trabajadores —muchos de ellos sin sueldo— hacen la tarea de separación de residuos sólidos. Son personas que, como doña Nancy, resuelven parcialmente su problema de subsistencia al tiempo que hacen un gran beneficio a México.

Los siguientes en la importante cadena de reciclado son los centros de acopio, mayoritariamente micronegocios establecidos sin ton ni son; éstos proveen a las plantas tratadoras (empresas pequeñas y medianas clasificadas como PYMES) que son el tercer eslabón, las cuales elaboran el producto final: la materia prima reciclada.

COMPARACIONES

No obstante que el país tiene urgencia de controlar el enorme problema que enfrenta para el manejo de los desechos sólidos, gaseosos y líquidos, en el primer caso, sin embargo, el gobierno mexicano —en sus tres niveles: municipal, estatal y federal— marcha muy rezagado frente a la necesidad impostergable de apoyar toda la cadena de reciclaje, señalan Espinosa Martínez y Verónica Kuchinow, socia directora de la firma Zicla Productos Reciclados, con sede en Barcelona, España, y de visita en México en plan de negocios ecológicos.

“Es impresionante la cantidad de residuos que se genera por persona al día. En México el promedio es de 1.1 kg per cápita (en Monterrey es de 1.4 kg)”, señala Espinosa Martínez.

En España la cifra es de 1.52 kg por persona al día, informa la representante de Zicla, pero admite que el país ha avanzado mucho en reaprovechamiento de materiales desechables. “En España todo mundo carga su bolsa reutilizable, a partir de que las comenzaron a cobrar en 2010”.

Verónica Kuchinow resalta que en su país todo el plástico incluye un impuesto, y a través de la empresa Ecoenves S.A. se paga a los recicladores que cumplan al ciento por ciento con el reciclaje. “En 2007, al menos siete de cada 10 envases se reciclaron y 90 por ciento de todas las empresas productoras de plásticos están adheridas a Ecoenves. En tres años el sector industrial se ha ahorrado 100 mil toneladas por consumo de materia prima reciclada”.

—¿Qué importancia otorga el gobierno de México al reciclaje de sólidos?

El gobierno del DF le concede cada vez más importancia, pero en el resto del país hay poco interés en desarrollar toda una política de gestión correcta de los residuos sólidos —¬apunta el directivo de Recimex, quien se especializa en brindar asesoría técnica, capacitación, proveeduría de maquinaria, y en desarrollar planes de negocios para el sector.

“Nos encontramos con grandes dificultades, no hay programas financieros de apoyo específico para las empresas de la cadena recicladora y además nos obstaculizan el trabajo fiscalmente, porque no se puede facturar buena parte del ciclo, dado que los proveedores están en la informalidad”.

Como parte del desconocimiento y desinterés que las autoridades han mostrado en todos estos años para apoyar la cadena del reciclaje, resalta el hecho de que aproximadamente 15 por ciento de los plásticos reciclados se exporta a China y otros países, que lo devuelven a México en una variedad de manufactura (juguetes, sillas y mesas, telas, botellas, bolsas, bandejas, cubetas, etcétera) quedándose el país fabricante con el beneficio del valor agregado.

“Un claro ejemplo ocurre con el PET, utilizado en las botellas de agua, refrescos y otras bebidas, que es uno de los plásticos que más se recicla en México. Se estima que más de 65 por ciento de ese material para reciclar, o ya reciclado, se envía al mercado exterior principalmente a China y otros países de Asia”.

Mientras aquí —agrega Sergio Espinosa— los fabricantes compran materia prima virgen, porque el gobierno desatiende su tarea de fomentar la compra de plásticos reciclados. “Pero cada vez que China deja de comprar México sufre para colocar su materia prima reciclada”.

Al panorama citado se añade la carencia de cifras. “No hay información; es un sector muy informal, al trabajar en la informalidad no se registran ante Hacienda; no hay un censo de plantas recicladoras, no sabemos con precisión cuánto se recicla, todos los estados tienen datos aislados y manejan directorios recientes, las empresas están mal planeadas y desorganizadas, es una industria poco tecnificada y sin capacitación; en resumen, es un sector muy dividido y esto hace que el problema crezca, pero por el lado de las oportunidades está todo por hacer. En realidad el tema ha comenzado a tomar fuerza apenas hace unos 10 años aunque el problema es mucho más viejo”.

El viejo problema es el de ver todavía las calles de mucho barrios, ciudades o municipios en todo el país inundados de bolsas y de botellas de plástico que en temporada de lluvias obstruyen los drenajes provocando encharcamientos e inundaciones en zonas habitacionales; plásticos que saturan los tiraderos o depósitos temporales, además de que ecológicamente traen otro tipo de complicaciones. Pero no era ni es solo un problema urbano puesto que el sector rural también fue invadido por este fenómeno contaminante, acumulándose en ríos y lagos y causando incalculables muertes de cabezas de ganado por ingestión de bolsas que se les atoran y los asfixian.

CAMBIO DE ACTITUD

La contaminación con sólidos puede ser vista desde dos ángulos: como un problema de contaminación, pero también como la causa de una nueva actividad económica, puesto que el reciclaje es una gran oportunidad de negocios y generación de empleo, al tiempo que se contribuye a limpiar el planeta, argumenta la representante de Zicla.

Los entrevistados admiten que los productos de plástico desde su aparición han contribuido a mejorar la vida del hombre, y en varios aspectos es indispensable, pero se tiene que avanzar hacia un consumo sustentable. “El reciclaje de plásticos puede ahorrar dos tercios de la energía necesaria para producir plástico virgen”.

La Unión Europea puso límites al consumo de plásticos: nada más allá del consumo necesario. En España lograron controlar el uso indiscriminado y abusivo de las bolsas de súper y el plástico envoltorio a partir de que se comenzaron a cobrar a los usuarios. Asunto arreglado. Todo mundo carga su bolsa de mandado reutilizable (que además puede ser de materiales alternativos, como textil).

“Necesitamos un cambio de actitud como economías: debemos pasar de una producción lineal —en donde el fabricante desconoce el destino final de la materia prima de su producto— a una producción circular —en la cual el fabricante sabe que su manufactura regresará convertida en materia prima reciclada; pensando en cuándo, cómo, dónde y cuánto costará el ciclo y si vale la pena. Todo sería más económico, porque estaría potenciado —retroalimentado— de antemano”.

Desde el aspecto de negocios y generación de empleo, los directivos apuntan que no toda la cadena tiene que ser global, puede ser local para favorecer a todos quienes participan del círculo. “Este cambio generará muchos negocios y empleos. Es un cambio de mentalidad, tanto del gobierno como de los fabricantes”.

Los consumidores tienen la responsabilidad de hacer que el cambio se genere con la acción de compra. “Hay que promover que la gente adquiera los productos ecológicos y eso tendrá que ser con mejor educación; ya lo están haciendo pero es un proceso lento y hay que acelerarlo”.

Los entrevistados admiten que todo cambio genera resistencias de quienes se sienten perdedores. Pero estos son los que no están adaptados, precisa Verónica Kuchinow. “Se les avisa con tiempo de las nuevas tendencias y de la reconversión que deben adoptar, pero prefieren seguir en la comodidad de la inercia, hasta que les llega el agua al cuello”.

Aunque todavía los plásticos siguen siendo derivados del petróleo y, por lo tanto, altamente dañinos para el medio ambiente, ya se producen sustitutos denominados “bioplásticos” o “biopolímeros” —en España denominados compostables— de recursos renovables como papa, soya, maíz; pero el problema es que siguen siendo 10 veces más caros y al final de cuentas, de acuerdo con los entrevistados, siguen siendo tan contaminantes como los otros, porque los dos dan lugar a problemas de gestión que, si no se tratan bien, complican su manejo.

Los bioplásticos apenas representan 1.0 por ciento de la producción mundial, de acuerdo con la doctora Alethia Vázquez, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco (UAM-A). Los entrevistados señalan que en México se utilizan menos de mil 600 toneladas al año.

Estiman que sólo para reciclar el plástico que generan los habitantes del Distrito Federal se necesitaría por lo menos construir 10 grandes plantas recicladoras. De ser manejado adecuadamente, el reciclaje podría generar hasta 20 mil millones de dólares anuales, según ANIPAC. “Es en este contexto donde se inscribe el trabajo de Recimex como una empresa dedicada al desarrollo de empresas de reciclaje de plásticos”, señala Espinosa Martínez. “Nuestro objetivo es hacer que las micro, pequeñas y medianas empresas de reciclaje sean cada vez mejor planeadas, organizadas y profesionales en su trabajo”.

En México se sigue replanteando el uso de biopolímeros y plásticos de primera generación, pero por ahora las empresas esperarán a concluir los contratos firmados con sus proveedores.

Los industriales de ANIPAC admiten que, en relación al consumo, buscan concientizar al usuario en el uso responsable del plástico, en la disposición adecuada y diferenciada desde el lugar de origen, en la reutilización en los casos factibles y en el fomento al reciclaje mecánico y energético, entre otros. “La propuesta sustentable se resume a la aplicación de las tres erres (3R): reciclar, reducir, reutilizar en todas las etapas, desde la producción hasta la disposición final, lo cual involucra a empresas y consumidores”.

LA TAREA DEL GOBIERNO

“Es básico que intervenga el gobierno, con leyes y reglamentos, lo demás que lo deje a los empresarios”, apunta Valentín Sánchez, microempresario reciclador. Añade que industriales y gobierno deben dejar de presentar soluciones tramposas, como lo de las bolsas supuestamente “biodegradables” —compostables— de las marcas Oxxo, Bimbo y otras, porque el remedio resultó peor que la enfermedad. “Un problema de una bolsa que se degrada en 200 o 300 años, nos lo están trayendo a la actualidad; porque realmente no se degradan, solo se pulverizan, como si se recortaran en miles o millones de pedacitos; entonces, el problema no se resuelve”.

Explica que las bolsas enteras constituyen un problema, pero “degradadas”, es decir, pulverizadas en condiciones de intemperie, se convierten además en un problema respiratorio, pues si como plásticos enteros son medianamente peligrosos, al pulverizarse, los pigmentos resultan más dañinos. La única solución es el uso racional”.

Los entrevistados afirman que algunos países como Japón ya prohibieron ese tipo de bolsas, mientras que en otros países se limitó su uso al estrictamente necesario. México todavía no decide qué hacer. “Hay puras soluciones a medias, se hacen al cortoplacismo, por ignorancia y marketing”.

Sergio Espinosa Martínez pide al gobierno y a los legisladores que agilicen el trabajo de los recicladores, facilitando la compra de primera mano a los pepenadores, quienes no están fiscalizados. También solicita que las autoridades no obstruyan el trabajo de las pymes recicladoras, y que se apruebe una iniciativa de ley, propuesta en 2011 por la Cámara Nacional de Industriales de Transformación (Canacintra), que ni siquiera ha sido dictaminada en comisiones. Como empresarios recicladores, los entrevistados concluyen que les interesa contribuir al cambio de conceptos y visiones. “Si el reciclaje prospera cada vez habrá más gente comprometida con esta nueva forma de consumo”.