La literatura, una forma de identidad: Muñiz-Huberman
Reconocen hoy su obra en Bellas Artes. En su poesía, la autora se ve muy fiel a sí misma.
Recientemente el Fondo de Cultura reeditó una antología de ensayos y una colección de poesía.
México • Por azares de la guerra, Angelina Muñiz-Huberman (1936) nació en Francia, por lo que debió aprender el francés y el español de sus padres; luego recaló en Cuba y, finalmente, en México, hacia 1942. Apenas contaba con unos seis años de edad, pero ya tenía ciertos dilemas internos y así los recuerda:
“Llego a Cuba y ahí, en la casa y en la calle se habla español, y yo me enfermo, pero no tengo ningún síntoma. Mis padres no saben qué me pasa, porque no tengo fiebre ni catarro, entonces llaman a un médico, quien era cubano pero había estudiado en Francia. Cuando mis padres le dicen que venimos de Francia, me empieza a hablar en francés. Cuentan que se me iluminó la cara y me curé. Notaba la falta del otro idioma.”
Ya acostumbrada al español, debió recuperar el francés y, por influencia de sus padres, estudiar inglés, aunque cuando se enteró que de que eran descendientes de los judíos españoles de la Edad Media, empezó a aprender el ladino y luego el hebreo, “se me empiezan a amontonar los idiomas, las identidades y eso me ha influido en la diversidad de temas y de lenguas, sin decir ésta es mejor que otra”.
La poeta recibirá un homenaje hoy al mediodía en la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes, como parte del ciclo Protagonistas de la literatura mexicana; en estos días, el Fondo de Cultura Económica pone en circulación sendos títulos de la escritora: un libro de ensayos que se reedita, Las ramas y raíces. Fuentes y derivaciones de la Cábala hispanohebrea, y la novedad Rompeolas. Poesía reunida.
“Mi identidad está en la literatura: soy como un mosaico que está hecho de muchas cosas, pero en determinado momento uno se pregunta dónde está la unidad. Estar en relación con varias lenguas es también parte de lo que he desarrollado de la idea de la tolerancia, porque cada persona que habla una lengua piensa que la suya es la mejor.”
Desde la perspectiva de Angelina Muñiz-Huberman, la tolerancia está vinculada de forma estrecha con el exilio y el exilio con la esperanza: “esa idea de nuestros padres, los primeros exiliados, de que la maleta estaba lista para cuando pudiéramos regresar. La esperanza es lo que nos mantiene vivos”.
Rompeolas. Poesía reunida contiene nueve libros de poesía que habían aparecido anteriormente en distintas editoriales, más uno inédito que le da título general al volumen, el cual le ha servido a la escritora para darle seguimiento a sus obsesiones e ideas, a lo que se mantiene o lo que ha cambiado a lo largo del tiempo.
“Personalmente me ha servido para ver la evolución de mi poesía y me veo muy fiel a mí misma, porque sí hay una serie de temas de obsesiones: el exilio, el mar, el amor, los viajes, la marginación. Aparecen también poemas de cábala, de alquimia o de preocupaciones místicas, a través de la elección de pequeñas cosas: cosas humildes de la vida que, de pronto, pueden ser importantísimas.
“Era rescatar por medio de la palabra, y también del objeto —aunque fuera muy pequeño—, una dimensión especial: darse cuenta que las pequeñas cosas pueden llevar un mensaje más trascendente que las grandes, que son las nos llaman la atención, nos impactan y nos sorprenden. De pronto fue ir a ese pequeño mundo que está olvidado y puede ser fundamental.”
Hablar de un tema como la muerte no genera mayor problema en Angelina Muñiz-Huberman, quien está a punto de llegar a los 75 años de edad, porque desde pequeña ha convivido con ella: “no me preocupa más en estos que cuando tenía nueve años, porque siempre me había sentido cercana”, por ello su principal preocupación siempre ha sido la vida.
“Muchas veces uno piensa que la muerte es todopoderosa, pero la vida es la que vence a la muerte: cuando morimos, de nuestro cuerpo que empieza a descomponerse surge la vida, además está la descendencia, los hijos, los nietos… la persona no se muere. Desde Adán y Eva no nos hemos muerto.”








