En el tono de Tona: Mi heroテュna favorita
窶廰a mテ。s democrテ。tica de las sociedades no podrテ。 corregir esa iniquidad fundamental que consiste en ser preferido a cualquier otro, y ello por motivos puramente arbitrarios窶: Pascal Bruckner.
Ilustraciテウn: Eduardo Salgado
Mテゥxico 窶「 Un dテュa de julio de 2009, una de mis contactos de Facebook me escribiテウ algo en mi muro, lo cual me dio pie para mandarle un piropo pendejo. Para bien o para mal, no recuerdo ni quテゥ me puso ni que le contestテゥ, lo que si recuerdo fue su respuesta: 窶彝espiro en el ambiente cierta ironテュa窶. Aquella frase me cayテウ en gracia, me pareciテウ como si hubiera sido escrita por un argumentista de cテウmics.
Poco a poco me fui percatando de que ella y yo hablamos como monitos porque un historietista nos inventテウ, con la intenciテウn de entretener a lectores desconocidos que no se pierden nuestras sagas. Dirテュa que somos como Batman y Gatテコbela (con la diferencia de que ella sテュ tiene cuerpo de Gatテコbela, mientras yo soy una mezcla del gato Garfield con Homero Simpson).
El ocho de agosto cumple aテアos mi persona favorita (o para ser mテ。s precisos, mi personaje favorito): Amテゥrica Pacheco. Afortunadamente nuestra relaciテウn no ha sido del todo idテュlica (pues eso siempre culmina en monotonテュa), nos hemos dejado de hablar por meses, y en ocasiones cada quien se clava en alguna onda y nos perdemos de vista, pero siempre que Amテゥrica reaparece viene un periodo de aventuras divertidas y/o truculentas (como cuando irrumpe Elektra en un momento decisivo de la vida de Daredevil), y sテゥ que nuestros lectores no quedarテ。n defraudados.
La conocテュ en persona la noche del primero de agosto del 2009, cuando la invitテゥ a la テコltima transmisiテウn de La noche boca arriba, programa nocturno que se transmitテュa en vivo por el Canal 22, conducido por mi amigo Fernando Rivera Calderテウn.
Estaba en mi auto en la entrada de los Estudios Churubusco, esperando el coche en el que venテュa, para guiarla. Cuando apareciテウ le echテゥ las luces altas y me siguiテウ hasta el estacionamiento. Cuando bajテウ del carro me pareciテウ gigantesca, ataviada como una vampiresa. Cuando acabテウ el programa, explotaron unos cuetones, por ello recuerdo su apariciテウn entre humo de colores.
Por un malentendido no asistテュ a su fiesta de cumpleaテアos 2009, que cayテウ un sテ。bado, pues no leテュ con atenciテウn su invitaciテウn, anunciando que se celebrarテュa el viernes previo. Me la pasテゥ en mi casa cuidテ。ndome para el dテュa siguiente. Aquel viernes Amテゥrica se la pasテウ llamテ。ndome por telテゥfono, pero yo no le contestaba creyendo que era mi amigo Vテュctor Vallejo, que ya habテュa llegado de Leテウn, Guanajuato, para celebrar nuestras Fiestas Agostinas. No querテュa salir a echar desmadre, para estar completo el sテ。bado (mismo que, ya sin fiesta, me lo pasテゥ viendo documentales por el Canal 11).
Aquel septiembre Amテゥrica hizo su primer viaje a Parテュs, le recomendテゥ que escribiera sus impresiones, para entretenerse en las salas de espera, y para que el olvido no borrara sus percepciones inmediatas (para mテュ, lo mテ。s valioso de un viaje no se plasma en los espacios que muestran las fotografテュas, sino en los pequeテアos detalles anotados con bolテュgrafo). Mi consejo no iba encaminado a convertirla en escritora, pero Amテゥrica posee un gran estilo, actualmente colabora en diversas publicaciones y tiene su blog en Animal Polテュtico.
A comienzos del 2010, junto con @BrujaMota, organizテウ el concurso de relato erテウtico Twitteras Prostitutas, donde Fedro Carlos Guillテゥn, Miguel Cane y un servidor fungimos como jurado. Al concluir la ceremonia de premiaciテウn en el Black Horse, Tacho fue a dar al alcoholテュmetro y escribiテウ su mテュtica crテウnica del Torito.
En su cumpleaテアos 2010 le di una sorpresa. Fui al mercado de artesanテュas de Balderas y comprテゥ sombreros de charro estampados con piel de tigre, bigotes postizos y disfracテゥ a varios cuates de mariachis (Ana Laura Santos, Alberto Lテウpez, Yurex y Dododsito). La cita fue en el bar Mexinaco (col. Condesa, DF). Mientras Dalia Perkulis se llevテウ a Amテゥrica al baテアo, los del antro quitaron la mテコsica y cuando la festejada reapareciテウ en la sala, se llevテウ la serenata que ensayamos en la calle, bajo un techito, aquella noche lluviosa.
En mayo del 2011, rebosantes de una botella de etiqueta roja, atravesamos de noche la zona del Bajテュo, en un auto que se quedテウ sin luces, exponiテゥndonos a narcos, asaltantes y esos retenes que le tiran a todo coche sospechoso. Afortunadamente llegamos con bien a Guadalajara, al hogar de nuestros amados anfitriones: Diana Solテウrzano y Salvador Mayorga.
En febrero de este aテアo viajamos a Parテュs. Varias peripecias las contテゥ en este espacio, pero no les narrテゥ la que considero mi noche surrealista.
Acudimos al bar Les Parigots (un bar muy antiguo, que a principios de siglo fuera nido de izquierdistas), para vernos con Sテゥpand, gran amigo y excelente pintor. Salimos a las dos de la maテアana, achispados por el whisky y el armagnac e ingresamos al metro Gare de l窶僞ste. En el andテゥn sテウlo habテュa un borrachテュn. Quedaban unos minutos para que se suspendiera el servicio (afortunadamente, nuestro hotel no estaba tan lejos). De pronto, vimos pasar unos vagones de carga (nunca en mi vida habテュa visto vagones de carga en un andテゥn de metro). Despuテゥs de diez minutos volviテウ a pasar otro vagテウn de carga. Amテゥrica dijo, respecto al borrachテュn: 窶廢n cuanto se salga este pendejo significarテ。 que ya todo valiテウ madres窶. Y dicho y hecho.
Cuando se suspendiテウ el servicio abordamos un autobテコs nocturno gratuito RATP que pone el municipio para estos casos y sigue el mismo recorrido de la ruta del metro. Allテュ estテ。bamos con el borrachテュn y otros bizarros personajes. Amテゥrica se puso una mテ。scara del Mテュstico, yo una de Blue Demon y nos pusimos a luchar ante la sorpresa del pasaje, en un autobテコs en movimiento, atravesando palacios solitarios iluminados bajo la luz de la luna.
En estos momentos ella se encuentra en Bruselas, Bテゥlgica, en una extraテアa misiテウn (lo cual, es normal en una heroテュna de historieta). Lamentablemente, lo capテュtulos mテ。s emocionantes de nuestra vida como cテウmic no puedo revelarlos, en primer lugar por un elemental sentido de la privacidad, y en segundo porque si el lector carece de los contextos adecuados, jamテ。s captarテ。 la gracia del cuento (eso requerirテュa una novela gorda, que quizテ。 algテコn dテュa me anime a escribir), lo que sテュ puedo asegurarles es que, desde que ella apareciテウ, trajo una trama a mi vida (antes sテウlo me emborrachaba y decテュa pendejadas, ahora es lo mismo, pero con una trama, es decir, con una misiテウn).
Con Amテゥrica nunca me aburro, porque ella es totalmente impredecible, lo mismo me puede elevar a las estrellas que ponerme los pelos de punta, y con frecuencia me involucra en situaciones que jamテ。s hubiera imaginado (aparte, me enternece cテウmo se toma las cosas en serio, cuando yo soy escテゥptico y antisテゥptico por naturaleza).
Sus hijos y yo nos llevamos de pelos. Su madre ingenuamente piensa que soy una buena persona, su padre antes querテュa golpearme (y sテュ estテ。 grande y fuerte), pero desde que me conoce ya sテウlo gusta de hacer chistes crueles a mis costillas.
No tengo ni la menor idea de lo que vaya a pasar en el futuro, pero agradezco su presencia hasta el dテュa de hoy, y quiero que sepa que siempre estarテゥ a su lado para luchar por la justicia. Feliz cumpleaテアos, capitana Amテゥrica, mi heroテュna favorita.








