El paso de la Independencia por Nuevo León
El estado, no ajeno al movimiento iniciado en 1810, fue escenario de varios episodios que para algunos hoy pasan desapercibidos.
Aquí fueron colgados los insurrectos. Fotos: Gustavo Mendoza Lemus
Monterrey, NL • Quien hubiera pensado que en pleno julio de 1813 las calles del centro de Monterrey estuvieron cerradas, pues un ejército de indios Carrizos se aprestaba a tomar la ciudad, o que en la actual Plaza Hidalgo, donde muchas parejas se reúnen a romancear, fueron colgados los insurgentes que osaron levantarse en armas.
Además, el municipio de García también puede presumir la estancia de tropas de indígenas Carrizos durante algunos días, aunque la principal zona que debería ser declarada como patrimonio es Loma de la Calera, en el Valle de las Salinas, donde las fuerzas reales combatieron al mismo grupo de indígenas Carrizos, lo que derivó en la muerte de 50 de ellos.
Estás son algunas localidades en Nuevo León donde se vivió fuertemente el llamado a la insurgencia lanzado por el cura Miguel Hidalgo en 1810, según recuenta Octavio Herrera Pérez, titular del programa del Noreste del Museo de Historia Mexicana.
El también doctor en historia por el Colegio de México explicó a MILENIO Diario de Monterrey la importancia de la colina Loma de la Calera, en Salinas Victoria, donde se registró el único combate entre insurgentes y reales de NL.
A continuación, recuento de los sitios del estado donde se vivió el proceso de la Independencia, registrado entre 1811 y 1813.
La Catedral de Monterrey
Este templo (que no lucía como en la actualidad) recibió al general insurgente Mariano Jiménez, donde se le rindieron los homenajes al vencer a las tropas realistas en Saltillo a comienzos de 1811.
“En esa fecha, Jiménez ingresó a la ciudad de Monterrey el Tedeum (tradicional de acción de gracias cristiano) que le brindó el cabildo catedralicio en la propia Catedral Metropolitana de Monterrey”.
El general Jiménez fue un insurgente que estuvo a las órdenes de Hidalgo. Fue apresado en Acatita de Baján y fusilado el 26 de junio de 1811 junto a los insurgentes Juan Aldama, Ignacio Allende y don Manuel Santa María.
Las calles Zaragoza y Morelos
Para comienzos de 1813, Monterrey se preparaba para recibir a una turba de indios Ayahuas, Garzas y Carrizos, así como gente de la ciudad inconforme con el gobierno español, quienes se disponían a tomarla y así comenzar la independencia en el Nuevo Reyno del León. Por ello se ordenó levantar una serie de “tablados” o vallas de madera en las bocacalles de la Plaza de Armas, que hoy serían: Zaragoza y Morelos, Morelos y Zuazua, y las calles aledañas a las Casas Reales.
“Con José Herrera vienen indios Ayahuas, Carrizos y de otras tribus de la región, así como mucha gente del propio Monterrey, entonces atacan (la ciudad), pero ya en ese entonces las fuerzas realistas ya sabían que venía este golpe y cerraron la Plaza de Armas”.
Al iniciarse el combate, las fuerzas indígenas guiadas por José Herrera, un indio guanajuatense, se apoderan de un cañón instalado en calle Zaragoza, a la altura del antiguo Seminario, para después huir a la comunidad de Pesquería Grande, hoy García. Esta batalla se dio a finales de mayo de 1913.
Centro histórico de García
Durante algunos días fue el “cuartel general” de las tropas indígenas que se aprestaron a tomar la ciudad de Monterrey, quienes estuvieron planeando su segundo movimiento a sabiendas de que eran perseguidos por las tropas realistas.
La “guerrilla” de indígenas ocupó durante algunos días casonas y jacales de la Pesquería Grande, hasta que su líder, José Herrera, decidió moverse hacia la Sierra de Picachos. Se cree que el número de indígenas que formaban esta tropa estaba compuesto por un poco más de un centenar de individuos, entre hombres y mujeres guerreras. Esto ocurrió a finales de mayo y comienzos de junio de 1813.
Loma de la Calera, Salinas Victoria
Hasta ahora es el único sitio del que se tiene conocimiento donde existió una dura batalla entre las tropas reales del Nuevo Reyno de León, comandadas por el capitán Felipe de la Garza, y un ejército insurgente formado por indígenas Carrizos (del norte de Nuevo León) comandados por comandadas por José Herrera.
Después de un intento fallido por tomar Monterrey (en ese entonces formada por unas cuantas casas y jacales entre lo que hoy es la Macroplaza), se desplazaron a Pesquería Grande (hoy García), para después partir hacia la Sierra de Picachos.
“Ese sitio está ahí, a la orilla del pueblo. Hay varias lomas cerca de ahí pero la Loma de la Calera ahí está. Hay un testimonio de Eleuterio González que da fe de esta batalla”, explicó el historiador.
La batalla se da contra un contingente de indios carrizos, además los llamados Garzas y Ayahuas, quienes además estaban acompañados de mujeres a caballo que combatieron a las fuerzas realistas. De este combate, que no duró más de unas cuantas horas, murieron cerca de 50 insurgentes mientras que el resto se dispersó y el ataque perdió fuerza. “La zona es muy poco comentada, incluso entre los cronistas”, expresó Herrera. Esta batalla se dio el 17 de junio de 1813.








