Raúl Fernández dejará la danza

Cultura •

Después de casi 20 años de carrera en la Compañía Nacional de Danza (CND) el bailarín veracruzano planea retirarse junto con su esposa Sandra Bárcenas para dar paso a las nuevas generaciones.

Torreón.- Al comenzar una carrera, cualquiera que sea ésta, jamás se piensa en la hora en que hay que decir adiós.

Para Raúl Fernández, primer bailarín de la Compañía Nacional de Danza (CND), ha llegado el momento de buscar otro camino.

“Sí es muy probable, todavía no tenemos fecha exacta de que mi esposa Sandra Bárcenas y yo nos vayamos a retirar el próximo año.

Es algo que veníamos planeando desde hace rato y seguramente el próximo año estaremos con nuestra función de despedida en el Palacio de Bellas Artes”.

El veracruzano explica que es una decisión muy difícil, “es algo en lo que estás porque lo amas y lo disfrutas y de esto vives y te ha dado miles de cosas, pero llega el momento en que tienes que buscar hacer otras cosas”.

Expresa que es un trabajo físico en el que día a día se trabaja con el cuerpo, se perfecciona y con el paso del tiempo, “uno quiere evitar lastimaduras y todo ese deterioro normal que el cuerpo sufre con los años y más nosotros que trabajamos con él”

A pesar de aún ser personas jóvenes, Fernández afirma que para la danza, ya es una necesidad voltear a ver otros lados, “pues por respeto al público necesitamos retirarnos en un momento que estemos plenos en nuestras facultades físicas sobre todo y creo que para nosotros ha llegado el momento”.

Sí ha sido difícil tomar la decisión, señala, pero “nosotros como primeras figuras de la CND, siempre hemos sido apoyados por los directivos que nos ha tocado tener”.

El haber conocido a su mujer, formar una familia y tener ahora a dos maravillosos hijos, ha sido una de las más grandes satisfacciones que le ha dejado la danza.

“Creo que eso es lo primero que tendría que nombrar porque de la danza surgió todo esto. Y profesionalmente conocí muchísima gente importante en el mundo de la danza en otros países, en otras compañías”.

Trabajó con personalidades que han hecho historia dancística en el mundo, “y he viajado mucho con la compañía y con invitaciones especiales para presentaciones y eso te enriquece a lo largo de tu vida y más que bailarín, como persona te deja vivencias que tal vez en otro ámbito no hubiera tenido o hubieran sido diferentes”.

Por otra parte, Raúl asegura estar agradecido con esta disciplina y con la compañía, porque “ha sido mi casa casi durante 20 años”.

Disfrutar de la danza junto a sus compañeros en muchos escenarios en México y en otros países, esa sensación de finalizar una función con éxito y tener la aprobación con los aplausos del público, “son momentos que se quedan con uno y son satisfacciones que se guardan para siempre que después cuando sólo te quedan los recuerdos y unas que otras fotografías tuyas que guardas”.

Después de concluir su ciclo con la compañía, su compromiso será con la juventud, enseñar lo que le ha dejado esta disciplina.

“Ese es, que cuando se nos solicite ir y transmitir todo lo bueno que hice y también lo malo para dejar esas experiencias a esas otras personas.

Que sepan que es una carrera maravillosa”.

Espera compartir con los jóvenes, ya que asegura que cualquiera que haya tenido una carrera llena de experiencias, debe de compartirla con los demás para que conozcan un poco más.

Un bailarín hecho para la danza clásica

Raúl Fernández nació en Córdoba, Veracruz, aunque desde pequeño vivió en Torreón, hasta que se fue a probar suerte al Distrito Federal a la edad de 18 años.

En 1990 se graduó de la Escuela Nacional de Danza Clásica y ese mismo año trabajó para la Compañía de Ballet de Monterrey.

A su partida de esta ciudad, extrañó a sus padres, sus hermanos y que incluso, hubo muchas carencias, pero la danza lo hizo ver la vida diferente.

“Nunca dudé en que no iba a aguantar, estando en la Escuela Nacional le dedicaba dos horas diarias, pero al final, valió la pena”.

Un año después ingresó a la Compañía Nacional de Danza, donde ha interpretado los papeles principales en las puestas en escena Carmina Burana, El Cascanueces, El Lago de los Cisnes, Giselle, Dionaea, Romeo y Julieta, Hoy No Circula, Esquina Bajan, entre otras.

Para 1992 participó en el XV Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria y en 1994 ganó el premio a la mejor pareja en el Concurso Nacional de Ballet en Guadalajara.

De 1995 a 1996, fue becario ejecutante del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).

En 1997 recibió un reconocimiento, como veracruzano distinguido por su trayectoria dentro de la danza y a partir de 1998 es nombrado primer bailarín de la Compañía Nacional de Danza.

En 2007, se aventuró en el mundo editorial y junto con su esposa, presentaron la revista “Danza, Pasión y Movimiento”, medio informativo especializado en danza de todos los géneros y que contempla ser un puente de diálogo entre los creadores involucrados.

A detalle

En Torreón empezó su camino en la danza “y hay mucha gente que quizá no me conozca pero pues les agradezco y les digo que aquí sigo a pesar de retirarme”.

Aunque deje los escenarios, “bailarín uno lo sigue siendo aún y después de tantos años aquí voy a estar. Y el apoyo que la gente de aquí lo necesite, yo lo estaré dando”.

Fernández está seguro que en el momento en que sea su última función en el Palacio de Bellas Artes que ha sido su escenario durante muchos años, “voy a estar satisfecho y agradecido por todo esto”.

El bailarín veracruzano anoche participó en el Teatro Isauro Martínez, dentro de la presentación de la Royal Academy que organiza una demostración cada dos años.

La entrevista

“Se están haciendo muchos esfuerzos”

El primer bailarín Raúl Fernández considera que la música, el movimiento, los escenógrafos, iluminadores y vestuaristas son parte indiscutible de la expresión dancística.

A pesar de que no es lagunero de nacimiento, Raúl Fernández, primer bailarín de la Compañía Nacional de Danza (CND), regresó a esta tierra en donde comenzó sus estudios en esa disciplina que tanto ama para atender una invitación de la Royal Academy para bailar en las presentaciones que realizan cada dos años.

El jarocho empezó esta carrera con el fallecido Fernando Valdés y en 1990 se graduó de la Escuela Nacional de Danza Clásica y ese mismo año trabajó para la Compañía de Ballet de Monterrey y hace casi 20 años, forma parte de la CND, de la cual, afirma que le ha dejado muchos recuerdos y experiencias, pero sobre todo, el conocer a su esposa y también bailarina, Sandra Bárcenas.

¿Cómo ve el desarrollo de la danza en La Laguna?

Bien, con la Escuela de Danza de Jaime Hinojosa, eso es un gran avance, que La Laguna tenga ya una escuela de formación profesional y ojalá se sigan abriendo más, porque yo creo que esto da la oportunidad a más gente de adentrarse en eso de manera profesional y ver que se puede extender a más gente y darle oportunidad a aquellos que tal vez no tienen la oportunidad de estudiar fuera de la ciudad y tener aquí esa posibilidad está perfecto.

Desde su perspectiva, ¿Cómo percibe el apoyo de la sociedad y las instancias hacia esta disciplina?

Como este ejemplo de la escuela en Torreón, creo que ha habido cierto apoyo para eso, sino la escuela no existiría.

En general, creo que siempre ha habido escuelas de formación profesional pero siempre las ha habido en ese aspecto.

La parte de iniciativa privada, de gente que se dedica a esto, eso le dá el apoyo si no para formar gente, para tener una población que tenga un desarrollo más hacia lo artístico y eso es algo muy importante para cualquier sociedad.

¿Considera que están preparadas las instituciones culturales en México para las nuevas generaciones?

Creo que sí se están haciendo muchos esfuerzos para que estas nuevas generaciones tengan el soporte suficiente para desarrollarse, pero siempre queremos más.

Siempre es necesario hacer más y más, pero sí creo que se tiene que tener mucho interés y mucho ojo especializado para lo que es el área cultural, porque las exigencias cada vez alrededor del mundo hay gente más competitiva, más preparada y tenemos que seguir esos caminos para no quedarnos atrás.

¿Cuál cree que es la tendencia que podría surgir en el país?

Debería de ser una tendencia de apoyo y buscar más a la gente para hacer esta posibilidad.

Se apoya muchas otras cosas y creo que la danza, que es mi ramo, es una parte muy importante del desarrollo tanto físico, emocional e intelectual de la gente, porque encierra muchas cosas, como el movimiento, la música, escenógrafos, iluminadores, vestuaristas.

Es un área muy completa que creo que sí debería de ser más apoyada y hay posibilidad de desarrollo no sólo para bailarines, sino para toda la gente que está alrededor de una función de este tipo.

¿Existe alguna diferencia entre las generaciones actuales y las anteriores?

Ahora como todo express, en la danza se ha visto también internacionalmente que los niños y las niñas empiezan a estudiar desde más pequeños, están listos para entrar al escenario desde más jóvenes y esto da un panorama de competitividad más temprano para ellos.

Antes, los bailarines no estaban en un escenario profesionalmente hasta los 16 años y ahora hay concursos internacionales donde desde los 12 años y niños mexicanos han ganado premios y esto quiere decir que no estamos tan mal porque se está preparando a la gente para poder seguir adelante y sobresalir en la danza.

Con este despertar en los jóvenes, ¿cree que aún se tiene el respeto que se tenía antes por la danza?

Tal vez ha sido una cosa por otra esto de las generaciones que ahora llegan más temprano a un escenario a tener contratos incluso con compañías profesionales, pero yo siento que llegan en cierta manera, no todos, pero sí un poco desubicados porque no están con la madurez suficiente mental y físicamente como para afrontar el estar en una compañía o en un concurso donde hay muchas presiones.

Todo esto después puede llevar a que sean carreras que se frustren porque no están preparados para ese momento, sin embargo antes lo que sigue siendo la Escuela Nacional, llevan una carrera en donde empiezan a los 12 años y que fisiológicamente es lo correcto porque el cuerpo está en su momento para asimilar los movimientos que requiere la danza.

¿Será difícil el comienzo para las nuevas generaciones?

Definitivamente estoy convencido de que es duro, es pesado, de que en México no se tiene y nunca vamos a tener el apoyo porque no es un país de tradición y hablo del ballet, pero yo estoy convencido de que es una carrera que se puede realizar decentemente en el país, ya que tenemos compañías como la Nacional de Danza, el Ballet de Monterrey, de la UNAM y otras profesionales de danza contemporánea en donde mucha gente ha hecho carrera de muchos años y de eso han vivido.

Creo que la gente que está empezando y que tiene aspiración, no debe desanimarse de estar en algunos de esos lugares, buscar escuelas, prepararse bien para poder tener un lugar, porque la competitividad es primordial.

Karla Lobato Huerta