El Barça versión “Whatsapp”
Cartas oceánicasJosé Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo
Tan grande fue la diferencia entre Madrid y Barça ayer, 1-3, como la ha sido entre Barça y Madrid en Liga, 13 puntos. Febrero siempre fue clave, lo era desde las primeras temporadas de Guardiola que diseñaba el año sabiendo que llegando este mes su equipo resentiría el cansancio de un arranque explosivo. Su idea funcionaba, porque construía un colchón de puntos importante que permitía dar menos minutos en Liga a futbolistas claves y encarar con cuadro fresco los partidos decisivos de Copa y Champions. Si revisamos los archivos de Guardiola descubriremos que entre febrero y mayo apenas jugaba 5 partidos completos con su equipo de lujo, el resto rotaba. Pero al antecedente agreguemos que este Barça en transición física, errático y espeso de piernas, también se ha quedado sin entrenador. No es una cuestión menor. La ausencia en el día a día de un imaginativo y metódico Vilanova (en tratamiento contra el cáncer), es determinante. Quien quiera seguir creyendo que un equipo de futbol, aun llamándose FC Barcelona, puede dirigirse vía Whatsapp desde Nueva York se equivoca. Porque el Madrid de ayer dio una lección táctica al Barça, tan ruda, que daba la impresión de estar ganando a un rival menor; sin reacción, soluciones, creatividad ni llegada. Así transcurrió el partido, entre el poderío del Madrid representado mejor que nunca por un Cristiano superdotado y la imagen de un Messi desolado, incluso capaz de tropezar con el árbitro. Ganó con asombrosa facilidad, enorme contundencia, inmensa acumulación de hombres en el centro del campo y un solo delantero. Ambos equipos sin embargo, hartos de conocerse (volverán a jugar el sábado), enfrentarán en los próximos días sus pruebas decisivas del año: United y Milán.








