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Qué bueno que pierda el Barcelona

PelotazosRoberto Velázquez Bolio

El Barcelona se ha hecho de rabiosos fanáticos en todo el mundo. Han enamorado a millones en el futbol globalizado de la televisión por cable. Es “el mejor equipo del mundo”, “es una maravilla”, “es el futbol más bonito de la historia”; son los lugares comunes en cualquier conversación de sobremesa o de cantina. Para acabar de armar el cuadro, tienen a Lionel Messi, el tipo que sin discusión estará entre los tres mejores jugadores del siglo. Y hay que sumarle todo aquel romanticismo del nacionalismo catalán para construir una bomba de mercadotecnia.

Pero tanto Barça atraganta, aunque enfurezcan sus incondicionales, aburre. Por eso es reconfortante que pierda de vez en cuando, y no sólo contra el pedante, todopoderoso, mejor equipo de la historia, el Real Madrid. Ayer fue en la Champions contra el AC Milán, otro club que también acarrea un tufo de poder, aunque como todo el futbol italiano, venido a menos en los últimos años. No se nos olvide que es el equipo del magnate y mandamás político, Silvio Berlusconi.

Como sea, en el torneo de clubes más importante del mundo, el que supera a cualquier liga, el que está un escaloncito debajo de la Copa del Mundo, es una bocanada de aire fresco que exista algo de competencia. Ya lo fue el año pasado con la final entre el Bayern alemán y el Chelsea inglés. Ahora, con una posible eliminación del Barcelona, que se había visto tan dominante en su Liga y en Europa, se abre una nueva posibilidad a la diversidad.

Y aunque parezca contradictorio, al Barcelona le hace mucho bien perder. Ya es el equipo dominante de una generación, nadie le disputará eso. Pero podrán argumentar que sí tuvo rivales. Es una reivindicación de la esencia del futbol: para que el triunfo sepa, se necesita haber probado la derrota.

twitter@rvbolio