Un camino largo y sinuoso…
El color de FaitelsonDavid Faitelson
Chequera, parece sobrarle. Nivel, puede que lo tenga. Espíritu, lo está adquiriendo. Experiencia, está en proceso.
El Toluca lo hizo la semana pasada en Buenos Aires y el campeón Tijuana dejó constancia de ello en la cancha de El Campin de Bogotá. Tal parece que la cuenta regresiva ha comenzado y que más temprano que tarde un equipo mexicano se colocará en la parte más alta del podio sudamericano.
El Cruz Azul “acarició” la oportunidad en el inicio del siglo. El América jugó con valentía algunas semifinales. Las Chivas tuvieron una final en casa. El Atlas de La Volpe hizo una campaña interesante y el Monterrey ganó un partido en el legendario Estadio Centenario de Montevideo. No podemos afirmar categóricamente que ganar la Copa Libertadores para un equipo mexicano se ha convertido en una obsesión, pero sí en una asignatura pendiente que cuando encuentre un cambio de mentalidad podría también encontrar mejores resultados.
El campeón Tijuana dijo desde el principio que le daría prioridad a la Libertadores por encima del torneo de Liga y en Toluca, Enrique Meza sabe ya lo que significa el concurso sudamericano de futbol (es el único técnico mexicano con un título oficial de la Conmebol). Más allá de que Toluca y Tijuana no tienen la etiqueta de “grandes” y “poderosos” que podrían tener América, Chivas o Cruz Azul, están tomando las cosas con otro tipo de mentalidad y ello puede marcar, al final del día, la diferencia.
La Copa Libertadores sugiere un camino largo y sinuoso para sus protagonistas. Lo vimos el martes por la noche, cuando el propio Toluca, que se sentía en las nubes tras el triunfo frente a Boca y el empate de último momento en la Liga contra el América, caía en su casa ante El Nacional uruguayo que terminó corriendo a mil por hora en la altitud de la capital del Estado de México. El tema tiene que ver con experiencia, con sentido de Copa, con tiempo e historia, aprendizaje, buqué de Libertadores, cosa que ni el Toluca y mucho menos el Tijuana tienen en este momento.
El sueño libertador aún parece lejos para los clubes mexicanos, pero, por lo pronto, se observa un cambio de mentalidad que podría significarse como la gran diferencia en el futuro inmediato.
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