¡Qué miedo!
El pozo de los deseos reprimidosÁlvaro Cueva
Cada quien es dueño de su miedo, y Fox de American Horror Story: Asylum, una serie fundamental para todo aquel que ame la televisión.
Dígame, por favor, que usted también la ha estado viendo desde que comenzó, que no se ha perdido ni una escena, que ha gritado, que se ha sorprendido, que se ha fascinado.
Es de no creerse todo lo que está pasando aquí de tan fuerte, de tan rudo, de tan crítico y de tan bueno.
American Horror Story comenzó el año pasado como un experimento en terror de Ryan Murphy, uno de los creadores de Nip/Tuck y Glee.
A millones de personas nos encantó porque hacía mucho tiempo que nadie hacía televisión de terror, porque es un género apasionante, porque estaba perfectamente bien hecho y porque era muy mexicano.
¿A qué me refiero con esto? A que era un proyecto donde vivos y muertos se la pasaban conviviendo todo el tiempo, un programa que le daba su lugar a la muerte, algo fantástico.
El problema era que American Horror Story era tan redonda que cuando acabó ya no daba para más, de serie pasó a miniserie.
¿Y? ¿Qué tiene esto de problemático? Que muchos espectadores nos quedamos con ganas de una temporada dos. ¿Pero cómo hacerla? ¿Cómo construirla?
Bueno, más nos tardamos usted y yo en hacernos estas preguntas que Ryan Murphy en salirnos con American Horror Story: Asylum.
¿Qué es? American Horror Story pero desde otra perspectiva, otro asunto. Más que una temporada dos, un borrón y cuenta nueva.
Haga de cuenta que Ryan Murphy estuviera haciendo una enciclopedia del terror y que éste fuera el tomo número dos.
En el número uno el señor se metió con el terror gótico, con el de fantasmas.
En el dos va más hacia la sangre, el diablo, las mutilaciones. American Horror Story se está convirtiendo en uno de los más grandes tratados de terror de todos los tiempos.
¿Y sabe qué es lo más espectacular? Que salen muchos de los actores de la temporada uno solo que interpretando a otros personajes.
El resultado es maravilloso porque le da sentido de unidad a la obra y porque crea una sensación como de compañía de teatro donde, de repente se presenta una cosa y, de repente, otra.
Amo American Horror Story porque se me hace un exquisito ejercicio de inteligencia, porque hace que uno se involucre, porque nos confronta con nuestros miedos.
Y sí, sé que a muchas personas se les hace demasiado agresiva, pero es que así tiene que ser esto si aspiramos a recorrer todas las facetas del terror.
Nada más en lo que va de esta temporada, que gira alrededor de un manicomio siniestro tipo Bedlam, hemos visto abducciones extraterrestres, asesinos psicópatas, monjas poseídas por el diablo, zombis, científicos locos, niñas asesinas y hasta al mismísimo ángel exterminador, entre muchas otras cuestiones.
Y las monjas tienen fantasías eróticas con los sacerdotes, y los sacerdotes están confabulados con neonazis, y los neonazis se la pasan mutilando a quien pueden, y hay electroshocks, y hay lobotomías, y mucha sangre, y muchas tripas.
¿Qué es lo más interesante aquí? Que estamos hablando de una historia que se desarrolla en diferentes épocas donde todo tiene que ver con todo.
Hay una gran parte de esta serie que se ubica en los años 60, pero hay otra que está pasando en la actualidad, otra en los años 50 y otra más en los 40.
La idea es que el terror es eterno, que no acaba y que al final todos somos parte de él, todos estamos poseídos por el mal y tenemos que hacer algo para sacárnoslo, para combatirlo.
Uno de los aspectos que más me conmueven de esta pieza es que en ella todos los personajes, hasta el más dulce, termina por ser un monstruo.
El bien no existe, lo hemos extinguido, lo tenemos que recuperar y muchas de las razones por las que no existe tienen que ver con la ignorancia, con el fanatismo, con la mediocridad.
Y a las pruebas me remito: una de las tramas más importantes de American Horror Story: Asylum tiene que ver con el lesbianismo.
¡Dios! Hasta que uno no ve aquello no se da cuenta de lo mucho que han sufrido las lesbianas para poder expresar su amor.
Es asqueroso todo lo que les hacían hasta hace muy poquitos años. Es pavoroso lo que muchas de ellas tienen que seguir sufriendo en la actualidad.
El modelo es el mismo que Ryan Murphy ha manejado en casi todos sus trabajos (la villana maldita, lo freak, el bien que no es bien, el mal que no es mal) solo que aquí a la ene potencia y con unas actuaciones como para agarrar a besos a cada uno de sus talentos.
Desde Jessica Lange hasta Zachary Quinto pasando por una larga lista de actuaciones especiales de gente como Franka Potente, Chloe Sevigny y Adam Levine.
Luche por ver American Horror Story: Asylum, por tenerla, por aguantarla, por ir más allá. Se transmite mañana martes después de The Walking Dead, a las 23:00, por Fox. ¡Enloquecerá!








