Reforma educativa: otro acierto de Peña Nieto
Apuntes FinancierosJulio Serrano
Ojalá se vuelva costumbre. Tras el Pacto por México, el presidente Peña Nieto presentó el pasado lunes una iniciativa de reforma que, de aprobarse e implementarse correctamente, contribuiría a profesionalizar al magisterio y mejorar la calidad de la educación en el país.
Dentro de las propuestas que contiene la iniciativa, destaca la evaluación obligatoria de maestros para acceder a plazas y promociones así como la autonomía del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa. Pero no solo hay que reconocer el contenido de la iniciativa de reforma, también hay que aplaudir la forma en que se negoció con los partidos de oposición. En la primera plana de los principales diarios de ayer aparece el presidente flanqueado de los líderes del PAN y del PRD. Esta muestra de unidad política en materia educativa es inusitada y hace mucho más factible que se ejecuten los importantes cambios que se están proponiendo.
Enfrentarse al sindicato más poderoso de Latinoamérica a pocos días de asumir la presidencia y hacerlo mediante un frente común con sus opositores políticos, es una proeza digna de admiración. ¿Cómo le hizo Peña Nieto? A diferencia de sus dos antecesores, no tenía un compromiso político con la maestra. No hay que olvidar que antes de las elecciones el PRI optó por disolver la alianza que tenía con el Panal para ir juntos por la Presidencia. En otras palabras, su victoria no se la debe a la maestra, lo que facilita enfrentarla. Con respecto a la unidad política que ha logrado, ya lo decía la semana pasada en este mismo espacio: el PRI es un gran operador, lo que se combina con que el PAN es una oposición responsable y que el PRD por fin da muestras de ser un partido con la disposición de negociar.
Con todo y que es un paso importante en la dirección correcta, no nos hagamos ilusiones: la reforma de Peña dista mucho de ser una bala de plata capaz de resolver los enormes problemas educativos que enfrenta nuestro país. Para empezar la iniciativa tiene que aprobarse. Después la reforma se tiene que implementar. Ya en ocasiones anteriores se han dado avances en temas como la evaluación de maestros solo para enfrentar serios obstáculos subsecuentes.
Además, el gobierno tiene que reconocer que aún obligando a los maestros a evaluarse y otorgándole independencia al Instituto encargado de hacerlo no será suficiente para mejorar la calidad del magisterio al nivel que requiere el país. Es necesario otorgarle las herramientas adecuadas, incluyendo una mayor capacitación.








