Edición:

Peña Nieto y sus "spots"

Ojo por ojoÁlvaro Cueva

Le guste a quien le guste o le moleste a quien le moleste, qué bueno es Enrique Peña Nieto en su manejo de la comunicación.

Nada más los spots que está sacando desde el primer día que tomó cargo como presidente de la nación, son como de concurso. Si los meto a algún festival internacional, le juro que ganan de tan perfectos.

Sí, yo sé que hay muchas personas que no pueden diferenciar una cosa de otra y que por el simple hecho de tratarse del presidente, de Peña Nieto o de alguien del PRI, nada les parece.

Pero honor a quien honor merece. Jamás en la historia de la comunicación mexicana habíamos tenido unos spots de la Presidencia tan sanos y tan bonitos.

¿Por qué sanos? Porque no promueven a una persona o a un partido, nos promueven a nosotros, a México, a los mexicanos, y porque no atacan ni a la administración anterior ni a los enemigos del régimen.

Son 100 por ciento positivos. No hay manera de verlos y de no adorarlos, y decir esto de unos mensajes del gobierno no es cualquier cosa.

Usted sabe, aquí, por tradición, cuando hablamos de comunicación política, hablamos de anuncios o muy densos, o muy aburridos, o muy solemnes, o muy bobos.

Los spots del nuevo presidente son modernos, dinámicos, inteligentes, emocionantes y oportunos. ¡Hasta compiten con lo mejor de la publicidad!

A esto me refería hace rato cuando le decía que eran mensajes bonitos. Son muy bellos, juveniles, están bien hechos.

En un momento más se los describo porque antes quiero darle herramientas para que los aprecie.

¿Se acuerda de cómo fue el primer spot de Felipe Calderón?

Era una monstruosidad de anuncio donde la primera toma era la de unos brazos colgando un cuadro con la foto de don Felipe mientras la voz de un locutor anunciaba que, por el simple hecho de la llegada de ese señor, muchas cosas iban a suceder para que todos viviéramos mejor.

Y ni hablemos de sus comerciales de los silbiditos, de sus pésimos anuncios sobre cuestiones bélicas o de sus spots de despedida.

Nada más estos últimos eran para la galería del terror con un presidente solo, en la penumbra, deprimido, como esperando la muerte, como si el mundo se fuera a acabar sin él, aferrado a la bandera. ¡Terribles!

Calderón no solo no supo comunicarse con la gente, todo era él, él, y nadie más que él: Gócenme, extráñenme, yo soy el principio, yo soy el fin.

¿Cómo son los primeros mensajes de Enrique Peña Nieto? Completamente diferentes.

Para empezar, el señor jamás sale a cuadro, jamás se habla de una nueva administración, jamás se muestran colores que pudieran ser identificados con partidos políticos.

Son spots que nos invitan a valorar lo que somos, lo que tenemos, anuncios con datos buenos y específicos que nos motivan, que alimentan nuestro optimismo, pero sin cursilerías, sin demagogia.

El primero se llama “Se puede” y vemos a un hombre joven, pulcro y sensato llevándonos del “no se puede” al “sí se puede” en algunos de nuestros más profundos problemas sociales.

Y lo más atractivo es que nos da datos contundentes, nos habla en nuestro lenguaje, en futbol, en recursos naturales, en educación y nos vuelve a unir, nos recuerda que todos somos lo mismo: México.

El segundo se llama “Impulso” y es un delirio por donde quiera que se le mire porque al mismo tiempo que vemos a unos hombres de traje practicando parkour (acrobacias extremas), nos habla de los conceptos que nos mueven en este país: el amor, el compromiso, que somos distintos, que tenemos otra forma de pensar.

¿Así o más excelente? Es anunciar la llegada de un cambio, pero al mismo tiempo es ir más allá.

El parkour es el arte de superar obstáculos. El texto es impecable. El espectáculo, ideal. Uno mira eso y se divierte, pero al mismo tiempo, se inspira, crece.

Es un gran producto, sobre todo desde la perspectiva emocional, que es la más dañada en este país.

Obviamente apenas llevamos una semana de sexenio y dos spots al aire. Todavía hay mucho por decir y mucho por hacer, pero ya se siente un cambio, ya se siente una mejoría, y eso hay que reconocerlo.

Si Enrique Peña Nieto continúa comunicándose con nosotros con eficacia, llegará muy alto porque en el manejo de las imágenes, de las emociones y de las palabras, está la clave del éxito de cualquier gobernante. ¿A poco no?

¡Atrévase a opinar!