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Que hasta el último minuto Emilio Chuayffet trató de jugar al “policía chino” con su nombramiento como secretario de Educación Pública.

Resulta que cuando arribó al hotel en donde se llevó a cabo la ceremonia, le aseguró a los reporteros que solo estaba ahí para encontrase con un amigo.

Por cierto, Chuayffet fue, junto con Gerardo Ruiz Esparza, uno de los pocos funcionarios que usaron la puerta principal del inmueble.

Que la decisión de Manuel Mondragón de integrarse al equipo de Enrique Peña cayó muy mal en la oficina del actual jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard.

Se quejan de que a pesar de que durante varias semanas el ex secretario de Seguridad Pública del DF había tenido audiencias prácticamente a diario con el jefe de Gobierno electo, Miguel Ángel Mancera, decidió, de última hora, integrarse al gabinete federal, lo que dejó árido un campo que el futuro mandatario capitalino consideraba cubierto.

Que el nombramiento del almirante Vidal Francisco Soberón Sanz como secretario de Marina demuestra que en la administración de Peña Nieto habrá continuidad con el trabajo de la institución en el sexenio que terminó.

Y es que Soberón Sanz se desempeñó hasta ayer como secretario particular del almirante Mariano Francisco Saynez.

Que siempre no se fue Rosario Robles a un restorán de comida china tras su designación como titular de la Sedesol.

Acompañada por Ramón Sosamontes y el equipo que le apoyó en forma honoraria durante los trabajos de transición, festejó en Casa Regia.

Que otros que comieron juntos fueron el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, y el líder del PRI en el Senado, Emilio Gamboa.

Se les vio en el Lipp la brasserie del JW Marriott de Polanco, donde coincidieron con el nuevo subsecretario de Seguridad Pública, el doctor Mondragón.


Que
donde también quieren despedir a Felipe Calderón es en el PAN.

Los ortodoxos del panismo buscan, ahora sí, ponerle un hasta aquí al control político que, según ellos, mantenía Calderón en el partido, y eso incluye darle un bajón a las aspiraciones de Margarita Zavala y, de paso, reforzar la figura de Josefina Vázquez Mota.

¿Le alcanzará para tanto a los maderistas?