500 semanas
La ciencia por gustoMartín Bonfil Olivera
El 8 de mayo de 2003 se publicó mi primera colaboración en este espacio, originalmente bajo el título de “El príncipe Carlos y la anticiencia en México”.
Desde entonces, la hospitalidad de MILENIO me ha permitido compartir con los lectores mi gusto por la ciencia y otros temas relativos (aunque frecuentemente me digan que, por mis constantes quejas, críticas y refunfuños varios, la columna debería titularse “La ciencia por disgusto”).
En realidad, la aventura de “La ciencia por gusto” comenzó en 1997, en otro medio, donde perduró hasta 2000, para luego entrar en una pausa. En el ínter recopilé varios de los textos en el libro titulado igual que la columna (Paidós, 2004, recién reimpreso).
Puedo decir que compartir el gusto por la ciencia con los lectores —ya sea a través de la columna o del blog que la reproduce y amplía—, es uno de los placeres más constantes que disfruto, pues que le paguen a uno por hacer algo que le gusta es la mayor fortuna.
Estoy convencido de que la ciencia y la tecnología son dos de las fuerzas que mueven al mundo en la actualidad y determinan quién es rico y quién pobre, quién domina y quién es sojuzgado, quién progresa y quién se estanca, quién disfruta y quién sufre.
Sé también que son terriblemente importantes para nuestra supervivencia; bien usadas pueden evitar mucho daño, pero su mal uso puede poner en peligro la estabilidad misma del planeta.
Pero estoy convencido, también, de que ninguno de esos son los verdaderos valores de la ciencia. Como cualquier científico de corazón que sea honesto consigo mismo, sé que en realidad la ciencia es algo a lo que uno se dedica por placer: ese gozo científico, tan parecido a la experiencia estética que nos produce el arte, pero que pasa antes, necesariamente, por la razón. El placer de entender. Un deleite que, afortunadamente, puede compartirse.
Es por eso que muchas veces en este espacio mis lectores encuentran gustos personales o, al contrario, diatribas contra quienes suplantan, descalifican o deforman a la ciencia.
Espero poder seguir teniendo el privilegio de compartir un poco de cultura científica por otras 500 semanas. Gracias a MILENIO, y más que nada, gracias a todos ustedes, amables lectores.
lacienciaporgusto.blogspot.com








