Crimen y fuero
En PrivadoJoaquín López-Dóriga
Son más aparentes que auténticos. Florestán
La noche del viernes 14 de septiembre fue muerto a tiros en Cajeme, Sonora, el diputado electo al Congreso local por el PRI, Eduardo Castro Luque.
Al día siguiente, las dirigencias local y nacional del priismo se desgarraron las vestiduras tricolores: desde el crimen de Estado hasta el asesinato político, siempre apuntando hacia fuera, ya sabe que ellos no se llevan así, incluso al gobierno de Guillermo Padrés, y disparando imputaciones en todas direcciones, siempre cargadas con ánimo partidista.
Por supuesto, hubo quienes, como siempre, en un afán de limpiarse las manos, trataron de ensuciar la memoria de la víctima, hablando de crimen organizado, como si eso fuera una excluyente de responsabilidad.
Conforme pasaban los días, se endurecían las posiciones en Sonora, sobre todo después de que en el Estado de México se aclarara el caso del diputado local, del PRI, en Neza, Jaime Serrano Cedillo, al confesar su esposa que lo había matado de una cuchillada en medio de un pleito marital.
Las investigaciones a cargo del procurador de Sonora, Carlos Alberto Navarro, comenzaron a avanzar hasta despejar la incógnita: al diputado propietario Castro Luque lo mandó matar su suplente, el también priista Manuel Alberto Fernández Félix, un joven de 25 años con el que había hecho la campaña.
El sujeto este contrató a cuatro delincuentes para que, por 40 mil pesos, mataran a su amigo y él, como suplente, ascendiera a diputado propietario. Tan elemental como criminal.
Sus operadores encontraron al sicario que aceptó el jale, como confesaría luego, matando a Castro Luque en la puerta de su casa.
Hoy, todos los cómplices del crimen están detenidos y el autor intelectual, prófugo.
¿Qué hubiera pasado de haber protestado como diputado?
Pues nada, que hoy estaría protegido por el fuero legislativo y en lugar de prófugo, libre.
Es urgente eliminar ese fuero que da a diputados y senadores una patente de impunidad que los pone por encima
de la ley, y a los demás nos relega a una condición de mexicanos de segunda, como si ellos fueran de primera.
RETALES
1. INVITADO. El general Óscar Naranjo viajó a Colombia como invitado de Enrique Peña Nieto, y asistió a las conversaciones con el presidente Juan Manuel Santos,
2. CUMBRE. La Iberoamericana de Cádiz, en noviembre, podría ser la primera a la que asista el presidente electo. Como gobernador, fue invitado del presidente Felipe Calderón a la visita oficial de Estado a Madrid, donde le presentó a la familia real española, y
3. AUSENCIA. Se siente la ausencia de Andrés Manuel López Obrador en las manifestaciones contra la reforma laboral que, en su momento, dijo que encabezaría para impedirla. Debe ser lo de Morena.
Nos vemos mañana, pero en privado








