Edición:

Lo que pasa es que la banda ancha está borracha

Política ceroJairo Calixto Albarrán

Por supuesto, como también soy bien mentiroso, le creo al ex secre del Trabajo, ese gran héroe del proletariado sin cabeza, cuando afirma categórico que todo lo que dijeron los de MVS es una mentira nada piadosa. Tanta fe como la que le tuvo doña Chepina a don Fox cuando le aseguró que estaba de su lado, codo con codo, y a la hora buena se le entregó al Peña Nieto como si fuera una quinceañera en un concierto con Justin Bieber.

Por los servicios prestados, le deberían de dar al ex presichente aunque sea una sucursal de Monex o de Pronósticos Deportivos.

No puede ser que sea más fácil encontrar rosas en el mar que alguien que le crea al nada lozano Lozano. Sería como buscar a Wally entre los jugadores yanquis de futbol uniformados a rayas rojas horizontales como el escurridizo personaje. Están igual que aquellos sospechosistas a la antigua que tampoco le creen al IFE, que no metió ni las manitas cuando vieron que el rebase por la derecha de los costos de campaña solo se castigaban de manera “pecuniaria”. O sea, quién se iba a fijar en ese detalle técnico, como si los de la Nueva Banda TimbirIFE no tuvieran cosas más importantes en qué perder su tiempo imaginando siquiera la eventual, pero remota, posibilidad de que algún partido político tuviera la peregrina idea de arrojarse a una orgía de gastos excesivos durante la núbil temporada electoral.

Por favor, sabemos que eso es imposible. Sobre todo si pensamos en el tradicional placer sexual que les produce a los priistas ese algo sin nombre que obsesiona al hombre por la austeridad republicana.

No es por nada, pero los choznos de don Plutarco tendrían que ser pasados por la radiación de Fukushima para sufrir una mutación fundamental cual mariposillas japonesas, que los llevara a pasarse por los catarenques el espíritu del Cofipe. Ni el TEPJF lo quiera.

Sería igual que dadas las condiciones de la actualidad y de la sonrisita de 2.5 ghz que trae Calderón, se pudiera pensar de manera malsana que, mientras los campeones olímpicos deglutían en Los Pinos, les hubieran “rescatado” sus medallas.

Por supuesto, sería más fácil que el gobierno británico, ya desprendido de los afanes olímpicos, cumpla sus amenazas de entrar a la embajada de de Ecuador a sacar de las greñas al maese de los Wikileaks, Julian Assange, cual Dionisio Pérez Jácome por la banda ancha.

Y todo por unas suecas. Por eso temí cuando Usain Bolt se agenció tres para celebrar sus récords.

www.twitter.com/jairocalixto