Hay que sembrar más Manzanos
PelotazosRoberto Velázquez Bolio
Leonel Manzano dio la vuelta olímpica para festejar su medalla de plata en mil 500 metros con dos banderas: la de Estados Unidos y la de México. Símbolo de millones de personas que emigraron. Leonel nació en Dolores, Hidalgo, y se fue a Texas a los cuatro años, sus padres, sus abuelos, son mexicanos.
Muestra también que no hay genotipo mexicano que impida correr rápido. Es más, cualquier predisposición física se puede rebasar: “Cuando termino la temporada, como a todo hispano (me gusta comer). Es que me encanta la comida y engordo siete kilos, pero para enero ya lo pierdo todo”, confesó el propio Leo.
¿Cuál fue la diferencia? Empezó a practicar atletismo en la Universidad de Texas. Sí a los 18 años. No corrió desde pequeño ni fue seleccionado juvenil ni tuvo que sacrificar su niñez y adolescencia. Simplemente llegó a una institución seria, con entrenadores capaces, con instalaciones adecuadas y programas de apoyo al deporte. Vivió en un ambiente que valora el desarrollo físico al lado del académico.
¿Cuántos Manzanos puede haber en México? Ahí hay un reto para las Universidades públicas y privadas. Los gorditos académicos, burócratas pelea plazas, podrían salirse de sus libros de vez en cuando y ayudar con programas, con facilidades, a que sus alumnos practiquen deporte y si son buenos… ganen una medalla olímpica.
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