Remedio infalible a la desilusión
Lo bello y lo tristeJulieta Lomelí Balver
Siempre, en toda circunstancia, sin excepción, sentiremos un peso, un vago deseo, un resabio no concedido, que ahoga cualquier mérito. Y en este desear y no conseguir, conseguir y no saciarse, se encuentra el secreto de la vida: la infelicidad. La vida es como un péndulo, diría Schopenhauer, “oscila entre el dolor y el hastío”. Escribir es una forma de evadir el tedio que produce la realidad. Escribir con humor, es una forma de evadirnos a nosotros mismos y también evadir el tedio que nos produce la realidad: una doble fuga.
En “La sonrisa de la desilusión”, Guillermo, escribe con humor, leerlo resulta muy divertido, pero él mismo sabe, y nos lo hace saber, que es un mentiroso –pero acaso no es eso la literatura, una ficción- su risa “es una máscara que oculta, primero sus verdaderos sentimientos, pero casi al mismo tiempo, nos revela, una angustia –un ¡no! enérgico, junto a un no pasa nada fingido, que podría unirse a un desesperado ruego de auxilio”. Pero ¿quién más podría salvarlo? sino tan sólo él mismo. Él mismo escribiendo.
La risa, dice Schopenhauer, siempre señala la repentina incongruencia entre lo pensado y lo realmente expresado en la realidad. Algo así es también la desilusión. Ambos estados de ánimo comparten un sentido parecido, se producen debido a un rompimiento entre lo que uno esperaba y lo que de verdad sucede. ¿Será por ello que el lector no sabe exactamente en qué momento Guillermo Espinosa quiere desprenderos una sonrisa o una lágrima?
“La sonrisa de la desilusión”, se adecua al tono temperamental del lector. Uno podría reírse, o ver su desgracia en lo leído. Incluso sentir ambas cosas al mismo tiempo. Si te ríes es que tienes miedo, decía la Madame Edwarda de Bataille. Si leemos algo en el libro de Guillermo Espinosa y nos reímos, es porque encontramos ahí nuestros propios infortunios, aquéllos que nos aterran. “La risa es entonces un recurso para no gritar”.
Pero ¿cuál es el miedo que Guillermo Espinosa esconde bajo sus letras? Será acaso un terror a ser convencional: un hombre con esposa, dos hijos, una casa linda y una carrera académica deslumbrante. O más bien, ¿un miedo a no serlo?
Kierkegaard decía: “si te casas, te arrepentirás; si no te casas, también te arrepentirás. Te cases o no te cases, lo mismo te arrepentirás. Tanto si te casas como si no te casas, te arrepentirás igualmente”. Entonces, ¿cuál camino seguir?
El autor de “La sonrisa de la desilusión”, parece tenerle miedo tanto a la estabilidad, como a la inestabilidad, al mismo tiempo que desea una familia: “a veces me siento culpable por querer un hijo”, se queja también de la felicidad impuesta por la sociedad, ya que ésta parece “haber sido ascendida recientemente a derecho universal”. Dirigida a esta convencional construcción de la familia y de la profesión estable: “la expectativa de la gran felicidad nos orilla a una comodidad mediocre en donde esperamos su arribo sin riesgos”. Vivir peligrosamente, recomendaba Nietzsche, Guillermo Espinosa parece sugerir lo mismo, para después retractarse con ironía.
“La sonrisa de la desilusión” es un libro que trata los dilemas universales: habla de los encuentros amorosos y los desencuentros amorosos, de la infancia y la adultez, de la literatura cómica y la literatura académica, de la vida y la muerte, de la felicidad y la infelicidad, en pocas palabras, de la sonrisa y de la desilusión.
La moraleja de Guillermo Espinosa radica en aceptar la imposibilidad de ser siempre felices, la desilusión forma parte primordial de la vida: “el bienestar se administra a cuentagotas, es un paliativo de la existencia sin ningún signo de plenitud o epifanía”. A fin de cuentas, todos encontramos cierto gozo cuando aquel bienestar termina, sino, sería muy aburrido: “nos gusta naufragar, pocas cosas son más seductoras que el fracaso. No hay como irse a la mierda completamente, irse a la mierda y punto”. Sin embargo, también, una desilusión permanente sería tediosa y muy pocos de nosotros nos quedaríamos, a menos que seamos igual de estúpidos que Mateo Ramos y optemos por el suicidio, siendo infelices.
Y ya que ni siquiera las estrellas se detienen, ¿por qué, víctimas de nuestras propias esperanzas, habríamos de permanecer estáticos, ilusionados o desilusionados toda la vida?
“La sonrisa de la desilusión” es un libro autobiográfico, porque todo se escribe, como diría el autor, a partir de una experiencia personal. Escribir es poner en orden la vida misma, “las fechas, los datos, las ideas, y ver que, si así no cobran sentido, habrá que desordenarlas, cuestionarlas o inventarlas hasta que nos digan algo”. Escribir un ensayo como el de Guillermo Espinosa, es sincerarse, dejar el testimonio de una tristeza, el albor de una alegría, explorar la cura a la existencia por medio de la risa.
“La sonrisa de la desilusión"
Guillermo Espinosa Estrada
Colección Derivas
Tumbona Ediciones / DGP-Conaculta
México, 2011
112 págs.
ISBN 978-607-7534-35-8








