¿Ya con éso?
Con todo respetoHoracio Castellanos Herrera
Hace unos meses, durante la época decembrina, las autoridades capitalinas aprovecharon la bonita época para gestionar y concretar algunos de sus pendientes en materia de finanzas y economía. Así pues, dado el festivo ambiente que inspiran las navidades, Marcelo Ebrard envió al congreso local varias de sus propuestas que curiosamente sólo plantearon incrementos a servicios en la ciudad de México: al metro, al agua, tenencia, actas de nacimiento, de matrimonio, de divorcio, de cambio de género… entre otras.
Así las cosas, ha transcurrido ya más de un año del histórico incremento del al costo del boleto del metro del Sistema Colectivo Metro, de la Ciudad de México. Sin embargo, hasta ahora no se han visto las mejoras ofrecidas cuando las autoridades capitalinas hicieron ver, en su momento, todo ello como una “alza necesaria” basada en una dizque demanda social.
Al respecto, una de las iniciativas más atrevidas fue incrementar el costo del boleto del metro en 50%, lo que representaría el aumento más importante para el bolsillo de los capitalinos, aunque ello, argumentaron entonces, sólo representaba un peso más a la tarifa, mismo que según analistas, le generaría al usuario un incremente en su gasto promedio de más de mil quinientos pesos anualmente, lo que contrastado con el incremento de 2.6 pesos al salario mínimo vigente diario, que se traduce en 700 pesos anuales, resultaría en un atentado económico… y sin considerar que el aumento al salario sólo incluye a quienes aun tienen empleo y, en su caso, un empleo asalariado, claro.
Curiosamente, a pesar de que los legisladores de todos los partidos recibieron y turnaron el tramite a la comisión correspondiente, se supo que el incremento al boleto del metro no sólo ya estaba autorizado en corto entre el perredismo citadino, sino que, además, los legisladores de todos los partidos ya sabían del incremento pues ya estaba hasta documentado para el presupuesto en curso.
Para lo anterior, el grupo perredista en la asamblea organizó a su modo, es decir, chafamente, una encuesta entre seis mil usuarios del metro. Dichas preguntas fueron mediante preguntas con respuestas de opción múltiple. Y en el tema de la tarifa, su planteamiento fue: cuanto debiera costar el servicio: a) 3 pesos, b) 3.50 Pesos, c) 4 pesos, d) 4.50 Pesos e) más de 4.50; sin embargo, según expertos en este tipo de consultas, la pregunta adecuada debió haber sido: estaría usted de acuerdo en incrementar el costo del boleto del metro de 2 pesos a 3 pesos, con lo que se habría obtenido una respuesta fehaciente sobre el propósito de la encuesta… claro, si en verdad hubieran deseado sensibilizarse y conocer la opinión de la gente al respecto.
Por cierto que, hasta el día de hoy, el dicho de las autoridades capitalinas y del STC Metro en el sentido de que el valor real del servicio es superior a los 9 pesos por viaje, quizá sea una realidad, pero de ahí a que el GDF sea el subsidiario hay una enooorme diferencia, pues tal cantidad es absorbida y sufragada por el erario del país... pequeño detalle.
Entre tanto, las múltiples ofertas de mejoría en materia de limpieza, seguridad y eficiencia del servicio del metro al usuario, han brillado por su ausencia, pues a decir de la gente, al día de hoy los andenes del metro siguen sucios, la saturación del número de usuarios en horas pico prevalece, las fallas eléctricas siguen presentándose. Empero, aunque hace un par de días que hizo calor de modo importante, en el DF, aunque fueron instalados ventiladores y botellones de agua en algunas estaciones, ni eso ni el equipo de detectores de metales que le han dado a los policías del STC, aclaran donde están, a seis meses de la medida, la mitad del beneficio económico programado para estas fechas, y ello sin considerar el lento avance en las obras de renivelación de sus vías, también prometidas, también pendientes.
Mientras algo de eso ocurre, en unas semanas será inaugurada la nueva línea del metro. Y aunque para algunos quizás ahí estén los beneficios de dicho aumento, lo cierto es que para los usuarios del diario, los que transitan en las líneas y estaciones más concurridas y más conflictivas, para los que no usarán la nueva línea pues su área de movilidad se encuentra en otro punto, para ellos, es decir: la mayoría de los usuarios, para ellos, ni nuevos vagones, ni más trenes, ni mayor seguridad... aunque por ahora, les dejen viajar gratis los domingos en la nueva línea, haciéndoles sentir que más que un viaje de prueba, es una oportunidad para sentirse turistas en su ciudad.








