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Bernie de la Garza, la "Bikina" del Támesis

Política ceroJairo Calixto Albarrán

Ya me imagino a Bernardo de la Garza, el jefe de jefes de la delegación mexicana, cuando le confirmaron que unos clavadistas muy sincronizados, que no eran ni Moreira ni mi Yarrington, habían ganado una medalla de plata, luego del alud de críticas por la actuación muy modesta de nuestros atletas. Los ataques fueron tan vigorosos (los mexicanos tienen la extraña idea de recibir resultados a la medida de sus entregas hacendarias, qué raro, y como que querían celebrar más medallas que los chinos), que el director de la Conade se puso en su Twitter peor que Lucerito en la defensa de su guarura, a responderle a todo aquel que se atrevía a impugnarle sus pobres resultados.

En ese sentido, entre la búsqueda de explicaciones sobre el dudoso rendimiento deportivo de los mexicans en la Pérfida Albión, que parecen extraídas de los anales de la PGR y García Luna Productions cada vez que se les caen gachamente los michoacanazos, lo único que sobresale es una. Sobre todo por sincera y preclara, pero en particular significativa. El boxeador Óscar Molina, prácticamente apaleado por su contrincante, reconoció que perdió porque “No le hice caso a mis entrenadores y eso me costó la pelea”. Algo que debería ser colocado en el TEPJF con letras de oro.

Como quiera que sea, la actitud de Bernie cuando por fin cayó esa primera medalla tuvo que haber sido un licuado de la legendaria roqueseñal, la risita de Coldwell cada que habla de Monex, la actitud de Monreal mostrando tarjetas de Soriana, y el rostro de tranquilidad de los ejecutivos de HSBC viendo el tristito nivel de multa que recibieron por sus lavanderías.

Bueno, ni siquiera El Peje hubiera celebrado con tal entusiasmo si al final de la crisis poselectoral, en una resolución insólita del TEPJF, sacaran al Dorian Gel de Los Pinos. Y es lógico, De la Garza pidió toneladas de buenas vibras para apoyar a los muchaches en London y, al final, fue retribuido con una medalla de plata que para él es como de platino. Ya con eso cuando regrese a México no lo van a linchar del todo y hasta podría agarrar chamba el próximo sexenio. O es lo que el ex candidato presidencial del Partido Verde cree, pero ya ven cómo somos acá en la patria tricolor, que no sabemos valorar.

Antes de que aparecieran Iván García y Germán Sánchez de los que ahora está colgado todo el gabinete ampliado, De la Garza estaba peor que el anticlimático presidente del IFE el 1 de julio. Hoy ya se siente como la Bikina del Támesis. O sea…

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