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La cultura no es un lujo

Las posibilidades del odioJuan Carlos Hidalgo

Las cifras suelen ser durísimas. Un estudio de la Universidad de Navarra demuestra que aumentar en un 1% el precio de las entradas del cine causará una pérdida del 2.5% en el número de espectadores, por lo que el incremento del IVA hasta el 21% mermará los ingresos netos en un 25% de media. Los efectos de tal incremento prevén que no se elevaría el índice de recaudación, la cantidad de asistentes disminuirá y se fomentaría la piratería, que no paga seguridad social ni IVA ni nada”.

No podemos dejar pasar el caso de España, porque el sector Cultura es el más afectado por la demencial alza de impuestos aplicados por el Partido Popular y que entran en vigor a partir de septiembre, bien nos puede servir su grave problema para disertar sobre lo que nos puede deparar con la llegada de la siguiente administración federal, que si no entiende de cosas de índole general menos contemplará a la cultura como una prioridad. Es evidente que no mostró interés ni proyecto coherente durante la campaña.

Los refranes son sabios: “cuando veas las barbas de tu vecino cortar…”. El pasado 13 de julio se anunció en España el incremento del 8% al 21% del impuesto al valor añadido (IVA) sobre el precio de las entradas a salas de cine, teatros, festivales musicales y conciertos. Para los implicados se trata del golpe de gracia para un sector que depende del gasto en ocio para su supervivencia y que ha ido viéndose acorralado progresivamente por las decisiones de aquellos gobernantes.

Pero no sólo se trata de cifras alarmantes y la aplicación de medidas que ponen en riesgo a un sistema social e impositivo diferentes al nuestro. Ya quisiéramos que en México hubiera beneficios para los artistas e intelectuales; todo lo contrario, últimamente Hacienda lo único que hace es poner trabas y complicaciones para quienes cobran mediante recibos de honorarios y se dedican a la cultura y la educación.

Instituciones como el CONACULTA casi piden el Acta de defunción por adelantado, anexa a otro manojo de papeles para poder realizar un trámite de pago. ¿Pues con quien creen que están tratando? Además se tardan una eternidad en hacer el depósito o dar el cheque. En nuestro estado eso pasa en la Universidad. Lo digo porque me consta.

En Cataluña, más de 40 agrupaciones artísticas y mediáticas se han manifestado públicamente bajo la premisa: LA CULTURA NO ES UN LUJO. Desde su perspectiva creen que: “es posible un nuevo modelo para financiar la cultura en el que todo el mundo encaje, que estimule el crecimiento, plante cara al desempleo y no penalice a la ciudadanía”.

Esto último bien lo tendríamos que tomar en cuenta en el país; se trata de una plataforma lógica. Esperemos que a nivel nacional venga la creación de una Secretaría de Cultura y que a nivel estatal el gobierno pudiera comprender que hacen falta mayores recursos para la creación y difusión del arte y la preservación del patrimonio cultural. ¿Cuántos años llevamos pugnando por que se otorgue al menos el 1% del total del presupuesto, tal como recomienda la UNESCO?

Es necesario que exista una oferta cultural de parte del estado y que además esta entidad estimule el funcionamiento de los organismos privados que participan en el sector. La posibilidad de acceder a la cultura es una obligación y no una dadiva. Un principio fundamental como ofrecer educación y salud pública.

Por ejemplo, en Madrid ya se unieron más de 4 mil compañías para presionar. Acá es impensable la solidaridad del gremio –cada quien tira por su lado-. Y tristemente vemos que movilizaciones como la del 132 tienen un efecto muy limitado. Nuestras instituciones hacen como esas figurillas de tres monitos: No veo, no oigo, no hablo. Aguardemos que nos trae el futuro con todas las reservas del caso, pero habremos de repetirles a los políticos tantas veces como sean necesarias: La Cultura no es un lujo.