Ante la violencia, intolerancia total
A balón paradoRafael Ocampo
No debe haber otra consigna respecto a la violencia en los estadios que la de la intolerancia. Al presidente de la Liga Mx, Decio de María, no le corresponde otra cosa, en primera instancia, que exigir, exigir y exigir a cada una de las directivas de los 18 equipos y a los 15 del Ascenso Mx.
¿Exigir qué? Cero violencia, ningún incidente en las tribunas y en las zonas de acceso y salida de los estadios. Cada propietario de club deberá saber cómo le hace, pero debe hacerse responsable de cumplir con esta orden o “protocolo”, como ahora está de moda en llamársele a las reglas.
Para quien no cumpla, para quien haga oídos sordos, los castigos deben ser severos, ejemplares y dolorosos.
Hay parámetros internacionales para establecer el tipo de castigos. Un veto , el cierre del estadio por uno, dos o más partidos parece hoy algo insignificante, pero esa pudiera ser la sanción inicial ahora que también se quiere partir de cero en todas las cuentas.
Pero lo que sigue y debe reglamentarse ya, es la reducción de puntos en la clasificación y para quien, de plano, sea incapaz de tomar medidas efectivas que garanticen este nivel de cero violencia, el descenso a la categoría inferior y/o la desafiliación.
Por todo esto me parece absolutamente equivocada la reacción de la Liga Mx a los hechos violentos que se presentaron en el Estadio La Corregidora el sábado anterior, durante y después del partido entre Querétaro y León.
No hay espacio para reflexionar sobre o para mostrar comprensión acerca de las razones que llevan a una persona o a un grupo de ellas a agredir, a ofender, a golpear a otros aficionados a los mismos protagonistas del juego.
La directiva del Querétaro hace muy mal en no asumir su responsabilidad y el presidente de la Liga en tolerarle este comportamiento. Así tampoco habrá cambio que mejore las cosas.
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