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Las cajas siguen vacías

Autonomía relativaJuan Ignacio Zavala

Quizá una de las lecciones que nos volvió a recordar el pasado proceso electoral y lo que va de la calificación del mismo es la manía de la izquierda —si se le puede llamar así a esa masa amorfa de oportunismo y charlatanería política— de acusar sin pruebas, de armar juicios públicos para obtener sentencias legales; organizar marchas para presionar medios y jueces; hacer happenings mediáticos para obtener espacios en noticiarios y simular una verdad. Están de vuelta con las mismas cantaletas de 2006.

Entonces, previo todavía a las elecciones se presentaron en la casa de campaña del entonces candidato panista, para dejar las pruebas de las supuestas ayudas oficiales a la empresa Hildebrando. Llegaron con un “diablito” con cajas de cartón. El grupo lo encabezaba, el hasta hace poco célebre pejista hoy desterrado de ese movimiento, Gerardo Fernández Noroña. Las cajas contenían unos cuántos discos compactos. El grito de los panistas frente a los perredistas no se hizo esperar: ¡las cajas están vacías! Y es que en efecto, no contenían nada.

En esta elección vuelven a hacer lo mismo, nada más que ahora con Ricardo Monreal —quien según información de este diario ya se encuentra vacacionando en Italia. Vuelven a citar a los medios, llegan con cajas, sacan las fotos, las imágenes y responden a los medios. ¿Querían las pruebas del fraude? Pues aquí las tienen, si fallan en nuestra contra es porque quieren imponer Presidente y consumar un fraude gigantesco. Eso es lo que se desprende de sus declaraciones.

Pero, ¿qué contenían las cajas? El periódico La Razón publicó en su primera plana del lunes, la información detallada del contenido de las cajas: “tres jarras de plástico, siete mandiles, una lonchera, cuatro comales, 16 vasos de plástico, ocho cilindros de plástico, cuatro diccionarios, un par de sandalias de plástico, una gorra de plástico, cinco abanicos, una cerda de escoba y un despertador”, pero eso no es todo, hay más pruebas: “dos portarretratos, tres tortilleros de tela, un termo, siete cubetas, dos botiquines médicos, cinco bolígrafos, dos delineadores, tres pulseras de tela, un portalápiz, un tapete, tres manteles de mesa, tres reglas, cuatro barnices de uñas, dos llaveros, un libro de ‘ideología política’, una revista Proceso, 22 calendarios del Partido Verde, dos diplomas de “Presidente por un día”, una sombrilla, tres espejos de bolsillo, una plancha y una cafetera”. Es decir, las cajas siguen vacías.

Es una falta de seriedad absoluta. Más aún cuando el PRD en esta ciudad ha distinguido sus gobiernos con un clientelismo que compite abiertamente con el priismo más rancio que, aparte de tarjetas de descuento, de bonificación, para obtener útiles escolares, instala pistas de hielo, playas artificiales y le pone el nombre de sus cuates a los vagones del Metro.

El asunto es que hacen su circo y hay quienes les creen, quienes les tienen miedo y hasta quienes quieren participar en la función para hacer algún malabar y salir en una foto. Son otra vez unos miles en su esfuerzo por imponerse a millones. Esto no tiene qué ver con si Peña ganó, es simplemente que no hay que dejarse.


Twitter: @juanizavala