Fox, un chivo expiatorio
Nada PersonalPablo Ruiz Meza
A un paso de contar con fuero constitucional para lo que se ofrezca, el converso panista Javier Lozano Alarcón hace un llamado al panismo poblano a la “reflexión” para poder competir en las elecciones locales del 2013.
Resuelto su ingreso a la Cámara Alta posterior a un atípico resultado electoral donde el PAN y la candidata Presidencial caen al tercer lugar, como ocurrió en otras entidades, pero el ex titular de la STPS, no, logra la segunda posición.
Lozano Alarcón partirá a la Ciudad de México como senador para no regresar más a Puebla, como auténtico candidato golondrino, pero deja al auténtico panismo la tarea de “reflexionar”.
En el estado vecino de Morelos, se desconoce si como resultado de la “reflexión”, el dirigente estatal Germán Castañón Galaviz renunció al cargo posterior a la debacle electoral.
En Puebla los panistas necesitan más que una “reflexión” de lo ocurrido en la entidad donde fueron rebasados por la izquierda.
Sobre la mesa del debate debe ubicarse la realidad del Partido Acción Nacional, la interna, porque es inevitable un choque de trenes entre el panismo tradicional y el morenovallismo, de frente a las elecciones intermedias del 2013.
Juan Carlos Mondragón y Eduardo Rivera Pérez enfrentarán al asedio para dejar el control del partido, o la disyuntiva de dar la pelea interna o entregar la plaza.
La primera prueba de fuego del panismo la tendrán hoy en el ámbito nacional cuando determinen la situación del expresidente Vicente Fox Quesada, una especie de chivo expiatorio para el fracaso del PAN como gobierno de la República.
Acción Nacional es más que una pugna aldeana por su control para los asuntos domésticos del poder político, mucho más del pretendido juicio sumario a un fatuo exmandatario federal, nada que ver con el retorno del calderonismo a la dirigencia nacional.
El PAN debe disculparse con los mexicanos, porque les falló.
pablo.ruiz@milenio.com








