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¿Qué hacemos con los perdedores?

Duda RazonableCarlos Puig

El próximo domingo, ningún candidato de los miles que compiten para la elección federal recibirá más votos que los que recibirán en lo individual Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri.

Habrá algunos —un par nada más— de los que compiten por una gubernatura que tendrán más votos que los cuatro mencionados. Pero nadie más.

Los tres que el domingo pierdan, se irán a su casa.

Toda la experiencia, el gasto hecho en ellos, su conexión con la gente, un poco tirada a la basura.

En mayor o menor medida los cuatro han recorrido buena parte del país. Han escuchado problemas, demandas, situaciones regionales, locales, nacionales. Las campañas son cosa seria, son también ejercicios de aprendizaje para los candidatos, los cuatro habrán tenido que pensar en políticas públicas concretas, aprenderse números, estadísticas, nombres. Se han preparado para la plaza pública y para las reuniones privadas, esas —muchas— que no vemos.

Sus talentos los pusieron donde están. Por una negociación, una extorsión una imposición o una combinación; compitieron en sus partidos y ganaron —esto, por supuesto, no se aplica al señor Quadri.

Y después de todo esto —piense lector en la lana que hemos gastado como sociedad para dar a conocer/entrenar/pasear a estos muchachos—, resulta que tres de cuatro la tendrán complicada para actuar en la vía institucional.

Confieso el plagio: la primera vez que escuché este argumento y la propuesta que aparece unas líneas abajo fue hace un par de meses en voz de Héctor Aguilar Camín.

Es toda de él y me parece que acierta.

Nuestro armado legal no da salidas, espacios institucionales a estas figuras que ya son personajes nacionales, que han convocado a millones a votar por ellos.

Una idea sería hacer a los perdedores de la presidencial, automáticamente, los número uno de la lista de plurinominales del Senado por sus partidos.

¿Alguien duda que Peña, Vázquez Mota o López Obrador son hoy por hoy más líderes de sus organizaciones políticas que cualquiera de los que llegarán al Senado?

Una posición así les permitiría presentar, defender, pelear por las políticas públicas que han propuesto en su campaña.

Va pregunta con trampa, de respuesta imposible, pero no me resisto a hacerla: ¿cómo hubiera sido el inicio de este sexenio si López Obrador, por ley, hubiera tenido que ocupar una curul en el Senado?

¿No hubiera sido mejor un Senado con Cárdenas, líder del PRD?

Más allá de la especulación, estoy convencido de que hay un enorme desperdicio institucional cuando mandamos a los perdedores al limbo, a los márgenes. Después de haberles dado todo durante estos meses.

¿O alguien más puede presumir los votos que ell@s tendrán?

Twitter: @puigcarlos