Pensiones: la rifa del tigre
DRAGONESEduardo Holguín
El ganador de las próximas elecciones federales se va a “sacar la rifa de un terrible tigre” que amenaza la salud financiera y fiscal del país. Se va a sacar un tigre llamado “pensiones”. Nos referimos específicamente a los más de 105 esquemas de pensiones, que según Pedro Vásquez Colmenares operan en México, incluidos los de las universidades y los de diversas agencias de los gobiernos federal, estatales y municipales.
En su libro “Pensiones en México. La próxima crisis”, don Pedro nos dice que el pasivo laboral de éstos 105 esquemas equivale a 104% del PIB mexicano, monto que sería aun mayor si el autor hubiera incluido el costo fiscal asociado a la pensión mínima garantizada del IMSS.
Donde sí se nos pone “la piel como de gallina” es al enterarnos que la mayoría de dichos esquemas no están propiamente fondeados, por lo que el pago de las pensiones se realiza con recursos corrientes o con endeudamiento.
Sin duda alguna, aparte de ser un tigre, las pensiones públicas son “una bomba de tiempo” que debe ser desactivada, cuanto antes, mediante dramáticas reformas que construyan una nueva arquitectura pensionaria, sustentada a nivel constitucional. Y estamos de acuerdo con Don Pedro: Las definiciones constitucionales deben ser obligatorias para todos los sistemas pensionarios que existan, pero los recursos fiscales sólo deben destinarse a financiar obligaciones y gastos generales de la sociedad, como la Pensión Universal de Retiro.
Claro está que lograr la reforma citada no va a ser cuestión de “enchílame otra memela”. Si el señor o la señora que ocupe la Silla Presidencial “quisiera” llevar a cabo los cambios constitucionales en referencia tendría que lidiar con influyentes y poderosos grupos de interés político- económicos, como los sindicatos de las universidades y de las entidades públicas, estatales y paraestatales.
Y eso de que “quisiera” es un decir; en la realidad, el próximo mandatario estará obligado a reformar el modelo de pensiones públicas, a menos que pretenda que el país enfrente otra grave crisis financiera y fiscal.
Muy pronto vamos a ver si la o el próximo tata mandón tiene la capacidad y los pantalones, o las faldas necesarias, para romper las barreras que limitan la competitividad de México.








