¿Con nuestros empresarios locales: si no es “Chana” es Juana”?
Déjame te preguntoDavid Aarón Cárdenas
Hoy Hidalgo aún vive de la generación del “comerciante sin estudios”, de aquellos que hace 15 o 20 años iniciaron de manera incipiente un negocio con escasos o nulos estudios universitarios, si hoy aún siguen, se enfrentan al cambio generacional en donde son los hijos más preparados los que buscan continuar la tradición familiar, pero estos últimos luchan contra los usos y costumbres de sus progenitores, que aún se empeñan en trabajar “a la antigua”.
Hoy esa tradición en varios casos parece perpetrarse, varios inician negocios con la simple razón de generar dinero, no más, sus vistas son muy limitadas y no buscan generar negocios prósperos, resistentes al tiempo, es decir: mientras siga dando, está bien, cuando ya no, lo dejan y hacen otra cosa.
Por esto muchas si no es que cientos de empresas que inician, al poco tiempo dejan de existir, es el ciclo de vida “normal” para aquellos que piensan que poner un negocio es igual a tener un “changarro”.
El ser empresario es mucho más que eso, sobre todo implica tener muy claro una cultura emprendedora y con deseos de superación.
Desafortunadamente en estas tierras, desde el gobierno que cree que la federación debe estar para “salvarlo”, hasta la mayoría de los empresarios locales, donde a su vez dicen que es el Estatal el que los debe de apoyar, se convierte en una cadena interminable de quejas, y de búsqueda de culpables fuera de su círculo de influencia cuando las cosas no salen como ellos quisieran, en otras palabras cuando no facturan.
En la semana (y como siempre ocurre), la gente de las cámaras hablaron sobre la cantaleta interminable, que tal parece es de lo único en lo que todas se ponen de acuerdo: de “la caída de las ventas” y de cómo han afectado a aquellos que representan; si los comercios locales no entienden que deben modernizarse, estarán condenados a fracasar, no es posible que aquellos que los dirigen en CANACO, COPARMEX, CANACOPE y anexas, en vez de coadyuvar para su desarrollo sustentado en la mejora de sus métodos, sobre todo los actitudinales, azucen sus miedos y los sobreprotejan.
En días pasados el presidente de una de estas cámaras se atrevió a decir que las ventas han caído por culpa del proceso electoral que se está viviendo, que las ventas no son las que se reflejan tradicionalmente en estas fechas y que las familias pachuqueñas no tienen dinero.
Pobres son sus comentarios y más pobres aún sus conclusiones al mencionar que de no arreglarse el asunto, estos negocios cerrarán, la cereza del pastel es cuando dijo que afortunadamente ya se estaban gestionando créditos gubernamentales para “echarles la mano” y que no termine por sucumbir lo que con “tanto” esfuerzo han logrado.
Yo le digo a él y a los demás representantes legítimos de estos agremiados, que sería bueno ponerles un hasta aquí e invitarlos a lo verdaderamente importante, a trabajar.
Y trabajar implica, abrir más temprano, salir a la calle y buscar clientes, diversificar sus productos, mejorar sus tiempos de entrega, mejorar la atención de los que están frente a sus mostradores, que reinviertan en sus negocios, que los dejen de ver como “la caja chica” y sobre todo, que se modernicen, no es posible que la gran mayoría de ellos aun no cuenten con terminales de punto de venta. He estado en comunidades de Oaxaca en micro talleres de artesanías locales comprando los famosos “alebrijes”, talleres que están levantados en madera y con pisos de tierra, donde el artesano recibe todas las tarjetas de crédito y débito que uno quiera, y aquí en nuestra propia ciudad capital Pachuca, en la calle de Guerrero, llena de comercios por tradición, la gran mayoría aún quieren que se les pague en efectivo.
Quejas, críticas, ataques, culpas dadas y una carencia total para asumir sus responsabilidades; en fin, que si no es una cosa es otra. Pocos, muy pocos son los que he escuchado que verdaderamente asumen el reto de sacar adelante el negocio que tienen.
No podemos seguir haciendo lo mismo, el cambio es algo inevitable, “papá gobierno” no vendrá a salvarnos y si lo hace, tristemente seguiremos sumidos en esta mediocridad de pensamiento, viendo como otros son los que crecen y se desarrollan, a final de cuentas será nuestra elección.








