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"Dulces" para todos. Es el momento de la reforma fiscal

Apuntes FinancierosJulio Serrano

Salud universal. Pensiones para adultos mayores. Becas educativas. Gasolina más barata. Vales de medicina. Estos son algunos de los compromisos que han adquirido los candidatos a la Presidencia. Ofrecer beneficios a la ciudadanía es fácil. El problema es cómo pagarlos.

Los candidatos han sido poco claros en éste aspecto (o cuando han ofrecido propuestas simplemente no salen las cuentas). Esto es un error. No hay mejor momento para impulsar una reforma fiscal que cuando se prometen beneficios a la población. Después, una vez repartidos los dulces, convencerla de que tiene que hacer sacrificios para financiarlos será prácticamente imposible. Es justo ahora que la población siente que puede recibir más beneficios sociales por parte del gobierno que se debe vender una reforma fiscal de fondo que genere los recursos para pagarlos.

Me preocupa que los políticos estén desperdiciando esta oportunidad de oro. Me queda claro que prometer no empobrece y que en una campaña política es más fácil hablar de beneficios que de cómo pagarlos. Pero entre más pronto se le explique a la población la conexión entre mayores beneficios con la necesidad de obtener mayores ingresos mejor. El peligro es que el gobierno entrante se dedique a repartir dulces y le de miedo implementar los mecanismos fiscales para pagarlos. Ya tenemos varios ejemplos de países que llenaron a sus ciudadanos de beneficios sociales sin haber establecido la manera de financiarlos. Las consecuencias han sido trágicas. Grecia es el caso más dramático.

No podemos cometer el mismo error. Si se otorgan beneficios no fondeados tarde o temprano vendrá una crisis. Hoy México goza de una situación macroeconómica que es la envidia de varios países del mundo. Pero no podemos confiarnos. Una vez que recibe un beneficio gratis, la población asume que es un derecho adquirido. Pedirle que lo pague más tarde es muy complicado, como estamos viendo en Grecia.

La buena noticia es que nuestro país tiene la capacidad de financiar beneficios sociales sustanciales si se ejecuta una reforma fiscal de fondo. Los lineamientos de un proyecto que liga una reforma fiscal directamente con apoyos sociales ya existen. El Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), institución con la que colaboro, presentó hace poco una propuesta detallada al respecto que incluye medias fiscales específicas que permitirían crear un sistema de protección social universal eficaz y sustentable. Ojalá no se desperdicie la oportunidad.