"Nosotros seguimos arriba…" y otros supuestos para los 132
Duda RazonableCarlos Puig
Hasta donde he podido averiguar no hay una reunión semanal secreta a la que asistan Paco Abundis, Roy Campos, Ricardo de la Peña, Ulises Beltrán, Jorge Buendía, Edmundo Berumen, Alejandro Moreno, María de las Heras y otros que ahora se me escapan. Hasta donde sé no hay junta en la que se conspira para poner a Enrique Peña Nieto en primer lugar en las encuestas y en la que —según algunos— se reparten el dinero que, procedente de corruptelas, les pasa el PRI por hacer eso.
No.
No hay evidencia de que tal reunión suceda.
Así que vamos a suponer que es cierto: el movimiento #YoSoy132, su antipeñismo, las sucesivas marchas anti-EPN, los zócalos llenos y otras movilizaciones no tuvieron impacto alguno en las preferencias electorales de los mexicanos rumbo al primero de julio.
Es más: puede ser —aquí si hay una incógnita— que todo lo sucedido haya terminado afectando, quién sabe por qué, al candidato más cercano al corazón de la mayoría de los jóvenes integrantes del movimiento: Andrés Manuel López Obrador, a quien Josefina Vázquez Mota le ha reducido su ventaja.
Habrá un pedazo de frustración en los jóvenes, quienes evidentemente querían tener impacto en los números de la elección, no solo en su narrativa o en actividades como el debate de ayer.
Vamos a suponer que los amigos mencionados en el primer párrafo no anden tan equivocados y la diferencia entre Peña y su más cercano perseguidor equivale hoy a unos cinco millones de mexicanos que tendrían que cambiar de opinión en una semana. Son muchos.
Así que permítanme suponer que —a reserva de una conmoción casi nuclear— Peña Nieto ganará la elección.
¿Qué hace el movimiento #YoSoy132, frente a un presidente electo al que repudiaron con fuerza, tanto que, de alguna manera, los hizo nacer?
Escribí aquí que la fuerza original del movimiento había ya impactado en la agenda del priista, como se puede leer en un par de puntos de su decálogo que no existirían sin el viernes de la Ibero, o hasta en su visita ayer a algunos deudos de la tragedia de la ABC.
Tal vez puedan, ellos que son universitarios, sentarse a reflexionar y medir la dimensión real de su fuerza y establecer rutas que las hagan crecer a lo largo y a lo ancho. Entender que el Zócalo, aunque se llene, no es el país; ni nuestras chilangas obsesiones las del resto de los compatriotas.
Tal vez —yo quién soy para sugerir— podrían crecer incorporando reclamos del presente y el futuro, del sur y del norte: los jóvenes muertos, los jóvenes desaparecidos, los jóvenes asesinos, la precarización del poco empleo, la calidad y cantidad de la educación pública superior, el acceso a nuevas tecnologías…
O tal vez prefieran, después del primero de julio, seguir montados en aquello de la imposición, pensando para sí mismos, como diría el clásico: Nosotros seguimos arriba… #yasí.
Me parecería muy triste que la elección que los vio nacer termine por devorárselos.
Twitter: @puigcarlos








