16 puntos y 15 días
Juan Gabriel Valencia
Más allá de que López Obrador afirma estar arriba en las preferencias electorales, de que Josefina Vázquez Mota dice encontrarse a siete puntos del puntero y de que Gabriel Quadri pide a Enrique Peña declinar a su favor, la competencia entre los encuestadores corre en paralelo a la competencia electoral. Hay varias contiendas en curso, no solo una.
En torno a las encuestas, vale la pena hacer una primera observación. En lo que se trata de un acierto metodológico, una casualidad o un “compló”, en materia de encuestas el jueves pasado fue sorprendente. El seguimiento de MILENIO-GEA/ISA ubica a Enrique Peña en 44.8%, 16.7% arriba de Andrés Manuel López Obrador, al que se situaba hace dos días en 28.1%, mientras que Josefina Vázquez Mota estaba en 24.3%. El mismo día, Consulta Mitofsky daba a conocer la actualización de su tracking semanal en función de las consecuencias del debate. De acuerdo con este sondeo, Enrique Peña se encontraba en 44.3%, López Obrador en 28.1% y Vázquez Mota en 25.3%.
Respecto del puntero, las diferencias entre una encuesta y otra es de 5 décimas. La distancia entre el primero y el segundo lugar en uno es de 16.7% y en otro es de 16.2%. Cinco décimas de diferencia entre una y otra muestra. En lo que se refiere a la posición de la candidata panista, hay un punto de discrepancia entre las encuestas de Ricardo de la Peña y de Roy Campos, de lleno en términos técnicos dentro del margen de error.
Aquí caben varias hipótesis. Una, que ambos encuestadores se pusieron de acuerdo. Quien los conociera a ambos, descartaría de inmediato semejante hipótesis. Son competidores en el mismo mercado y así se asumen ambos. Las encuestas no son una obra de beneficencia. Son empresas que van sobre la misma clientela de manera que lo que uno gana, el otro lo pierde. ¿Cuesta mucho trabajo entender eso? Se llama mercado. Y como hay más de 17 o 18 encuestadoras serias en México, sin contar algunos mercachifles extranjeros que creen que pueden venir de ocasión a encuestar sin conocer al electorado mexicano, es imposible suponer conductas monopólicas u oligopólicas entre las empresas importantes de investigación en materia de opinión pública. Ambas empresas como tantas otras no están pensando en el 1 de julio, sino en el día 2, cuando sus clientes actuales y potenciales contrasten el resultado del 1 de julio con las mediciones que estuvieron ofreciendo a la opinión pública durante todo el proceso electoral y, en consecuencia, decidan si continúan con su encuestador y a quién contratan en adelante dada la precisión y corrección metodológica de su levantamiento y sus datos. No son hermanos de la caridad ni publican por hobby. Son empresarios que prestan servicios a quien los contrata, contratación que depende de su prestigio y confiabilidad. Pero, bueno, es una hipótesis con el ánimo de bajar a alguien en las expectativas públicas.
Otra hipótesis es que no se pusieron de acuerdo, pero sus metodologías están igualmente equivocadas. Tache a la calidad profesional de GEA/ISA y Consulta Mitofsky. Los distintos a ellos son mejores, la pulcritud técnica de su medición, la de los otros, es superior en rigor y exactitud. Sea pues. Y, por accidente, las dos metodologías fallidas de los multicitados convergieron por azar.
Otra posibilidad, remota para los creyentes y los sospechosistas, es que ambas encuestas, con distintas metodologías, ambas apegadas a protocolos técnicos reconocidos internacionalmente, aporten, en términos prácticos, el mismo resultado. Esta última posibilidad es una opción improbable porque los capitalistas y neoliberales, como son Ricardo de la Peña y Roy Campos, son capaces de cualquier cosa. Maciel y Berlusconi se quedan chiquitos.
Elija el lector la hipótesis que le convenga a sus preferencias.
En paralelo, el PAN da a conocer que tiene una encuesta en la que Peña Nieto está en 37% y Vázquez Mota y López Obrador están empatados en 30%, encuesta cuya autoría es de Rafael Jiménez, ex encuestador de Presidencia de la República que proyectó el triunfo por amplio margen de Luisa María Calderón en Michoacán, dato fallido con base al cual el Presidente de la República arrastra un entripado que no se la acaba.
López Obrador tiene la encuesta elaborada por sus seudoacadémicos seguidores, incapaces de distinguir entre una legítima convicción personal y la evidencia empírica.
Mientras tanto, el próximo presidente de México observa esto, un poco divertido y extrañado por la radio, la prensa y la televisión.








