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"TOC TOC", no pararás de reír

Tras bambalinasHugo Hernández

Aristóteles, en su Poética, escribió que mientras la tragedia imitaba a los mejores hombres, la comedía lo hacía con los peores.

Desde entonces han sido escritas muchas, infinidad de comedias. ¿querrá esto decir que hay muchos ‘hombres peores’ a quienes representar en escena?

La respuesta es sin duda sí; pero eso de ‘peores’ no tiene, cabe aclarar, necesariamente una connotación maliciosa. La comedia, desde siempre, ha sido una especie de lupa para subrayar los defectos, agigantarlos en el escenario, a tal grado que sean visibles para que, además de divertirse, el público se vea reflejado en los personajes.

Esta regla, que parece tan obvia pero no lo es, y que no es fácil de lograr en una puesta en escena, se cumple a la perfección en una obra que triunfa desde hace dos años en nuestra cartelera y que, según sé, hace temporadas exitosísimas en varias ciudades del mundo.

Se trata de TOC TOC, que alude al cada vez más frecuente Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), un tema que si lo pensamos en abstracto difícilmente le podríamos encontrar el lado cómico. Sin embargo, gracias al estupendo texto del francés Laurent Baffie, dichos problemas no sólo son vistos desde un ángulo divertido, sino incluso didáctico, sin caer (gracias a Dios) en un tono magisterial.

TOC TOC cuenta el encuentro ‘casual’ de seis personas que enfrentan algún tipo de TOC, que van a buscar ayuda en el consultorio de un eminente médico que nunca llega, lo que los obliga a interactuar y tratar de ayudarse unos a otros, con resultados sorprendentes, pero esencialmente divertidísimos.

TOC TOC es, aunque suene a lugar común, una de esas obras en las que no paras de reír. Las carcajadas son constantes, con el beneficio personal y social que ello implica; pero más allá de eso, pese a su aparente simpleza, esta obra es profunda, pues nos pinta a todos, en mayor o menor grado. No por nada su éxito internacional.

La puesta en escena es de Lía Jelín, quien de verdad es una maestra en el género, pues permite el lucimiento a plenitud de cada uno de los actores, pues todos están geniales, independientemente del que alterne en el personaje.

Si quiere reírse de verdad en grande, aquí hay una opción… ¡el resto vendrá por añadidura!