El deficiente sistema de salud en Hidalgo
El perro negroAlejandro Evaristo
La madrugada del martes, Alejandro sintió un agudo dolor en el abdomen, por lo que abandonó su cama, se vistió y salió de casa. Tomó un taxi y llegó a la Cruz Roja, donde le revisaron y recetaron algunos medicamentos básicos. Regresó a su domicilio. Ese día tenía que trabajar durante la sesión del Congreso en Pachuca.
El dolor persistía pero, confiado en que el dolor cedería en cualquier momento, se dirigió a la Cámara de Diputados para cumplir con sus labores.
En el lugar encontró a Ricardo, uno de sus entrañables amigos, quién de inmediato se percató que algo no estaba bien: era evidente en los gestos y el difícil caminar del joven de 27 años. Lo acompañó hasta un consultorio de esos de 25 pesos donde el diagnóstico no les convenció, por lo que decidieron que el mejor sitio era el Hospital General de Pachuca.
El médico que le auscultó dijo que necesitaba estudios urgentes, que debía practicárselos de inmediato y que en cuanto tuviera los resultados se los llevara. Alejandro y Ricardo salieron del lugar rumbo al laboratorio de análisis clínicos. El dolor aumentaba y la condición física del hombre empezaba a mermar. Una ligera película de sudor cubría su frente mientras el pinchazo abdominal era cada vez mayor.
Por fin, al filo de las 2 de la tarde y con los resultados en mano, regresaron al Hospital. El doctor que inicialmente le había atendido ya no estaba y Ricardo debía ir a trabajar. Pensando que no habría un mejor sitio para su amigo lo dejó en “Urgencias”. Alejandro espero ahí. Pasó horas en compañía de gemidos, dolores, punzaciones y el peligroso aumento de su temperatura corporal.
Alrededor de las 17:30 horas no soportaba más. Marcó un número y comentó a su amigo que ya no podía. No había sido atendido. Ninguno de los médicos, enfermeras, internistas y/o demás personal se había acercado.
Luego de algunas llamadas y la intervención de varios personajes, Alejandro por fin fue valorado casi a las 10 de la noche. Sería internado por un fuerte cuadro de apendicitis e incluso podría ser intervenido en cualquier momento, como finalmente sucedió. Tuvo que permanecer horas en el quirófano porque no había camas disponibles, pero todo parece indicar que el buen amigo se recuperará pronto y en breve estará nuevamente gritando su característico golgolgolgolgolgol ante cualquier partido de cualquier equipo que atine a ver en cualquier televisión.
Si recordamos que el Presupuesto de Egresos para el Ejercicio 2012 en Hidalgo señala que “el acceso universal a la salud es un elemento fundamental para el desarrollo humano y el bienestar de la población” y que por ello consideró 2 mil 807.6 millones de pesos para el sector, es inevitable pensar que la realidad es diferente a la que ven los funcionarios desde sus escritorios, donde sólo plasman “buenas intenciones”.
Y sí, es cierto, hay muchos huérfanos en el sector público…








