Crítica al segundo debate
El pozo de los deseos reprimidosÁlvaro Cueva
Terminé muy deprimido después del segundo Debate entre Candidatos a la Presidencia de la República que se transmitió, por diferentes canales, la noche del domingo pasado.
¿Por qué? Porque en contraste con lo que dicen las personas que, por distintas razones, atacan o defienden a un candidato, estoy convencido de que no ganó nadie. Al contrario, todos salimos perdiendo.
Aquello no fue un debate político, fue una mezcla de Laura con Cien mexicanos dijieron, una experiencia lamentable donde la única conclusión a la que se podía llegar era que no había ni hay un candidato que no tenga cola que le pisen.
¿Se da cuenta? Votemos por quien votemos, siempre estaremos votando por un mentiroso y gane quien gane, no habrá manera de que terminemos satisfechos. Siempre quedarán las dudas. Siempre quedará el rencor.
A eso es a lo que nos condujo el Segundo Debate entre Candidatos a la Presidencia de la República. A eso es a lo que nos conducen los talk shows.
ERRORES Y RESULTADOS
Y tal y como sucede con los talk shows y con emisiones de preguntas, respuestas y chistoretes como Cien mexicanos dijieron, el Segundo Debate fue un fenómeno de audiencia.
Aquello tuvo una difusión insólita. Nada más en el Valle de México lo vimos por XEW-TV, Canal del Congreso, Once TV México, Azteca 13, MILENIO Televisión, TeleFórmula, Conaculta Canal 22, EfektoTV, Cadenatres, Mexiquense TV, VibraTV, TVC, TVUNAM, CNN en Español y el Canal 52MX.
¿Quiénes aprovecharon su pantalla con recursos como gráficas o Twitter? MILENIO Televisión y Cadenatres.
¿Quiénes presentaron mesas de análisis? XEW-TV, ForoTV, Canal del Congreso, Once TV México, Azteca 13, MILENIO Televisión, TeleFórmula, EfektoTV, Cadenatres, Proyecto 40, CNN en Español y el Canal 52MX.
Las broncas fueron el formato y la señal. ¡Qué horror! No había manera ni de hacer debate, ni de ver ni de entender nada. Una vez más, la nota, no fue la nota. ¡Qué vergüenza!
LA GRAN FINAL
Ahora sí, por favor, hablemos de la final de Ópera prima @ el colectivo que se transmitió el domingo pasado por Conaculta Canal 22.
¡Qué traducción tan más fabulosa de algo que sucedió en un teatro al lenguaje de la televisión de 2012! Y no sólo eso, ¡qué fabulosa traducción a lo que es y debe ser la televisión cultural en un país como el nuestro!
Yo que Conaculta Canal 22 y que los responsables de esta producción, me sentiría muy satisfecho.
¿Por qué? Porque difundieron la danza contemporánea como jamás se había hecho en la historia de nuestro país y porque nos dieron una cátedra de talento.
En Ópera prima @ el colectivo lo que ganó fue el talento y no sé usted, pero yo no solo fui feliz porque ganó Yaro (mi favorito), fui feliz por todos y cada uno de los finalistas.
A cada uno de ellos le podría escribir una página de elogios. Ojalá que hubiera más gente como María, Edy, Nacho y todos los demás en nuestras pantallas. Ojalá.
AMORCITO DE MI ALMA
Me encantó el final de Amorcito corazón, realmente lo amé, lo adoré.
Más me tardé en quejarme de lo injusto que había sido El Canal de las Estrellas con esta producción que Televisa misma en respondernos con un delicioso desenlace especial dominical.
¿Y qué fue lo especial de este final? ¿Acaso mataron a alguien de manera sanguinaria, se hizo una tremenda denuncia social o nos mostraron lo que jamás habíamos visto?
Nada de eso, fue un desenlace maravilloso porque, en lugar de darle por ahí, sus responsables nos dieron un final humano.
Ver a todos esos personaje encontrando la felicidad fue como haber visto a nuestros mejores amigos haciendo exactamente lo mismo.
Esas despedidas, esas bodas, esos paseos y esas fiestas no fueron despedidas, bodas, paseos y fiestas de telenovela, fueron como son nuestras despedidas, nuestras bodas, nuestros paseos y nuestras fiestas.
Así de sencillo, así de complejo. ¡Qué gusto! ¡Qué bonito! ¿A poco no?
SANGRE VERDADERA
Lo siento pero esto ya no va a ser una crítica profesional, van a ser las palabras de un fan.
No existe, en el mundo entero, una serie que me guste más que True blood de HBO. Cuando la veo, dejo de ser yo, me transformo.
Y juego, y me divierto, y pienso, y me asusto, y me alegro, y me excito, y me involucro, y me pongo a cantar y me voy a un mundo mejor o peor que éste.
Un mundo en donde vivo entre vampiros, hombres lobos y criaturas todavía más fantásticas, pero que valen más y me dicen más que muchas personas de carne y hueso que me rodean.
¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque el domingo se estrenó la quinta temporada de ésta, mi serie favorita, y enloquecí. Regresó mejor que nunca, con más acción, con más humor, con más producción, con más reparto y con más crítica social.
No sé si usted sea o no sea fan de True blood, lo que sí sé es que este estreno me hizo inmensamente feliz y no se lo podía dejar de decir. ¡Gracias!








