Segundo debate
Día con díaHéctor Aguilar Camín
Soy de los que vieron ganar el segundo debate a Josefina Vázquez Mota. Y ganarlo además por amplio margen.
Sus críticas tuvieron precisión y hasta humor, un bien escaso en el discurso político de México.
Un momento único fue la conversión hipotética de sus oponentes en mujeres y su demolición descriptiva con característica mala leche femenina.
Creo que en el debate del domingo Vázquez Mota encontró finalmente su lugar en la elección que no era otro que defender lo hecho por el partido de donde viene, criticar el lugar de donde vienen sus adversarios, y ofrecer algo nuevo y algo más.
Ha enfocado por fin sus baterías adonde debió dirigirlas siempre: consolidar el segundo lugar en que salió como paso previo, y única posibilidad, de buscar luego el primero.
Enigmática para mí fue la actitud de López Obrador, a quien esperaba atacando a Peña Nieto para acabar de definir que la contienda es entre ellos y seguir reduciendo la ventaja del puntero en su favor.
Optó por verse propositivo y presidencial, bien porque cree efectivamente que va adelante y solo debe sostenerse, o bien porque quería hablarle a los indecisos, atraer a quienes desconfían precisamente de su conflictividad.
Mi impresión es que desperdició la última oportunidad de establecer un duelo de tú a tú con el puntero frente a un público masivo, y lo dejó ir sin pagar ningún impuesto en esa aduana.
El ganador estratégico del debate me parece que fue Peña Nieto. Entró a él con un ventaja cómoda pero decreciente y salió sin daños mayores rumbo a una recta final en la que puede perder un poco todavía, pero también puede ganar algo si se consolida la idea de que ya no lo alcanzarán.
Si su mensaje directo y simple de mejoría para cada quien penetra en el gran círculo de los millones de votantes anónimos que no quieren sino eso, podría tener un repunte y cerrar con una fuga a la alza.
Las encuestas posdebate nos dirán la opinión definitiva de la gente, en lo que se antoja será la última fotografía significativa antes del día electoral.
Faltan los días que faltan, desde luego, y el azar.









