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¡Ah, qué debate!

El pozo de los deseos reprimidosÁlvaro Cueva

Mientras terminamos de asimilar lo que pasó anoche en El debate, ¿qué le parece si comentamos lo que sucedió el jueves pasado en el otro debate, en el “Debatillo”?

¿De qué le estoy hablando? De una brillantísima idea por parte de Gustavo Adolfo Infante, su equipo del programa No lo cuentes de Cadenatres y varias instancias de Grupo Imagen Multimedia.

Se trató de un debate cómico protagonizado por ‘Márgara Francisca’ (Eduardo España), ‘Rosa Concha’ (Héctor Ramírez), ‘Chabelita’ (Nora Velázquez) y ‘La Pepis’ (Pepe Magaña).

Imagínese, por favor, la combinación de estos personajes, más un stripper haciéndola de edecán, más la participación de Francisco Zea fungiendo como moderador en esto, desde un teatro chilango.

Fue fantástico, justo lo que más le estaba haciendo falta a la televisión abierta nacional: un poco de humor y crítica popular en estos tiempos de odio. ¡Hasta Josefina Vázquez Mota opinó el respecto!

¡Felicidades, señores! Que vengan muchos “debatillos” más.

NUESTRA VÍCTIMA DE HOY

¿Qué programa de análisis político vamos a despedazar este lunes? Lo tomas o lo dejas de Proyecto 40.

¿Qué es? Una joya en donde María Amparo Casar y Leonardo Curzio discuten cinco temas de relevancia, contra reloj, en un concepto que apenas dura 14 minutos, y con un ambiente como de mesa de póker.

La idea es que María Amparo y Leonardo acepten o rechacen hablar de determinadas cuestiones, que den sus razones y que, una vez aceptado el reto, debatan y debatan como si estuvieran ganando o perdiendo.

¿Por qué le digo que este título es una joya? Porque se nota que sus conductores se divierten mientras lo hacen, porque al divertirse ellos, usted y yo nos divertimos, y porque las cosas que se dicen son tremendas sin dejar de ser de una inteligencia admirable.

Adoro Lo tomas o lo dejas porque reconozco en este show una buena propuesta a nivel editorial y otra igual de atractiva a nivel producción. Búsquelo aunque sea por Internet.

MI EXPERIENCIA COMO PÚBLICO

Ayer terminó Ópera prima @ el colectivo, la tercera temporada de este magnífico reality show de Conaculta Canal 22 que, como usted sabe, en esta ocasión, estuvo dedicado a la danza contemporánea.

Hoy no le voy a escribir de lo que pasó en la pantalla porque no alcanzo a monitorear y a escribir antes de que se imprima el periódico.

Pero le voy a contar lo que viví, como público, asistiendo a la grabación de este desenlace, el sábado pasado, al Palacio de Bellas Artes.

¿Por qué? Porque no sólo de Pequeños gigantes vive el hombre. No sabe usted qué experiencia tan más hermosa, que producción tan más entregada, qué talento el de los finalistas, qué profesionalismo el de los jueces y que respuesta la del público.

La gente gritaba como en la lucha libre y yo, también. ¡Fue mágico! Estamos hablando de arte. El arte sí funciona a nivel televisión. ¡Bravo! Si tan sólo tuviera la misma distribución que otra clase de contenidos…

TODO EL PESO DE LA TELEVISIÓN

He visto cientos de programas sobre dietas y obesidad pero ninguno tan fuerte, tan claro, tan completo y tan fundamental como El peso de una nación.

¿Qué es? Un paquete de cuatro documentales, de producción propia, que desde el martes pasado se están transmitiendo por HBO.

Cualquier cosa que yo le pueda decir será poco en comparación con las dimensiones de esta emisión donde se analiza la epidemia de obesidad que hay en Estados Unidos desde las perspectivas política, económica, social, humana y hasta de seguridad nacional.

No solo le suplico que lo busque, páseselo a su familia, a sus amigos y lléveselo a nuestras autoridades, a nuestras escuelas, a nuestros medios. ¡Hágalo del dominio público, por favor!

Esto es importante y se tiene que resolver ya. No por nada, El peso de una nación es un proyecto que rebasa la pantalla de la televisión e incluye otras plataformas como la de la Internet. Véalo y participe.

VOLVER AL PASADO

Muchas personas no me quieren creer cuando les digo que existe una clara tendencia a nivel nacional e internacional de volver al pasado.

Pero es cierto y, lo más delicado, es que no solo involucra a la televisión y al mundo del entretenimiento, involucra a los partidos políticos, a la economía y hasta a la religión.

¿Por qué le estoy diciendo esto? Porque hoy, a las 21:00, se estrena la tercera temporada de Justified por el canal SPACE.

¿Y? ¿Qué tiene que ver esto con volver al pasado? Que Justified es una serie de vaqueros, pero del siglo XXI. ¿Puede haber algo más viejo que una serie de vaqueros?

¡Pero qué cree! No sólo funciona, le da tres vueltas en el aire a muchas de las mejores series que se están inventando ahora.

Luche por verla porque se va a emocionar y va a comprobar que, de vez en cuando, volver al pasado no es tan malo como parece. Más sabe el diablo por viejo que por diablo. ¿A poco no?