En defensa del "YoSoy132"
El asalto a la razónCarlos Marín
El viernes reciente dediqué El asalto… al contrasentido del YoSoy132 cuando, declarado como un movimiento “antipeñista” pero que se dice “apartidista”, sueña “debatir” con quien detesta porque, después de haberle gritado “¡cobarde!” y “¡asesino!” (supuse bien) escribí que Peña Nieto solo aceptaría si fuese “muy, pero muy pendejo”.
Recibí correos de Carlos Díaz Camacho:
Mi estimadísimo Carlos Marín. En tu articulo de hoy creo que tienes una parte bien atascada de razón. A Peña Nieto y los priistas se les podrá acusar de corruptos, autoritarios, deshonestos, mentirosos, etcétera, etcétera pero, ¿de pendejos? Eso sí, no son naditita pendejos. A tus órdenes, mí querido Mercenario.
De Juan José Alfaro Valdés:
Es decepcionante que un periodista como lo dice ser usted se exprese de los estudiantes como lo hace en su artículo. Qué, ¿las evidencias de los estudiantes de los movimientos en Francia y México no aportaron nada? Considero que su línea editorial desde hace tiempo la vendió al mejor postor (…). Su opinión desde hace tiempo esta devaluada, por decir lo menos. No esté tan seguro que sus patrones van a ganar esta elección.
O de Lucio González:
Qué lástima que menosprecie y subestime el movimiento YoSoy132(…). No es extraño que día con día en su columna defienda los intereses de un grupo de personas que seguramente simpatiza con ellas o que trabaja para ellas y que se dedique a desprestigiar a los que no simpatiza (sic) o a los que le indican (sic) que desprestigie. La labor periodística debe ser imparcial (…). No es que Peña Nieto sea un pendejo, sino un cobarde que no quiere afrontar las consecuencias generadas de sus propios actos y la obscura historia que arrastra su partido autoritario, ladrón y genocida.
El señor López Obrador tuvo los pantalones y las agallas para aceptar la invitación que le hizo el programa Tercer Grado, consciente de la dinámica que se generaría en dicho programa. Si aplicara el mismo criterio que usted podría llamarlo “pendejo” mas, sin embargo debo de admirar la valentía de confrontar a un grupo de sujetos que tenían como misión acabarlo, desprestigiarlo y “evidenciarlo” ante los televidentes y lectores de cada una de sus respectivas columnas. Que valentía de este señor al meterse a la a boca del lobo y sostener de pie cada una de sus convicciones y propuestas de trabajo soportando el ambiente hostil, sarcasmo, burla y saña generado por su grupo de colaboradores.
Nota: En el fondo no dejo de admirar su trayectoria periodística (…), pero sí me parece una lástima que los ideales los cuales un día defendió a capa y espada se hayan corrompido a grado de servir a los intereses de unos cuantos (…).
Respuesta a Lucio:
Mi oficio es intrínsecamente subjetivo pero, como dice Gabriel García Márquez, “el periodismo puede ser objetivo pero no imparcial”.
En cuanto a López Obrador, aquella mañana dijo: “Compareceré ante ese tribunal”, y al día siguiente reconoció que fue una conversación cordial.
Jamás, finalmente, he proclamado “ideales” y, aún menos, los he publicado.








