¿Y dónde quedó la edecán?
Política ceroJairo Calixto Albarrán
En el debate de Guadalajara, aunque usted no lo crea, hubo consenso: todos extrañamos a la edecán del IFE, sobre todo Javier Solórzano, luego de que el ChikiliQuadri le quiso quitar la chamba. Hubiera querido que se apareciera para que el de Nueva Alianza no insistiera en hacer preguntas de primaria. Pobre, de veras, qué manera de querer usurparle la chamba.
Eso y esforzarse en ganarse el premio de Odiosito de la noche con la Vázquez Mota, que desenvainó la espada para dar y repartir a sus oponentes con más efectismo que efectividad. Sobre todo cuando le entró a una materia que le es desconocida, con esos ejercicios de imaginación solo para hacer rabiar al productor del debate que ha hecho programas como Plaza Sésamo. Demasiado empeño en establecer sus momentos Rosa de Guadalupe.
Lo malo que Peña Nieto, muy apocado, no le respondió a la altura con su estilo titubeante que estaba más preocupado por su peinado de Tintin y su bronceado. Y cuando tuvo la oportunidad la desaprovechó para pelearle a Chepina el derecho al melodrama ranchero, en particular al responderle que su tesis se la había dedicado a Montiel, pero también a sus jefecitos. ¡Ay, mamá, los de la luz!
El que sí se puso los guantes frente a la Vázquez Mota fue el ChikiliQuadri que, de la maestra con cariño, le recordó a través de un video sus cariñosos queveres con Elba Esther; sí, con la picardía que le faltó a la hora de andar exigiendo respuestas a sus contendientes sobre un Tratado de Libre Comercio con China (sí, para que acaben haciendo tacos de suaperro hechos en Hong Kong), o un Instituto Octavio Paz (pobre poeta, debe gritar desde el más allá ¿y yo por qué?), o la espera de que Cuba se democratice para invertir en Varadero. O sea.
Por su parte, AMLOVE salió a hacer tai-chi con su discurso social, a esquivar los hachazos, a no cometer errores, a volver a evadir los temas que le son incómodos (el derecho a decidir, los matrimonios entre personas del mismo sexo...). Curiosamente nadie le recordó el charolazo, quizá porque estaban más ocupados en tratar de entender el formato del debate que parecía una combo entre Big Brother, Todo el mundo cree que sabe y Pequeños gigantes. Nomás faltó que Galilea Montijo se hubiera aparecido.
Qué bueno que no fue mi Gali, porque o tenía que ponerse a esquivar a Quadri o a Chepina injertada en Hulk. 69 trending topics se generaron en Twitter como en toda orgía que se respete. Y así lo fue. No hubo manera más divertida de ver este espectáculo alucinante de la política.
¿Y The Guardian, apá?








