"#YOSOY132" AL ATAQUE
El pozo de los deseos reprimidosÁlvaro Cueva
Ayer, mientras la mayoría de los programas matutinos de la televisión abierta estaban perdidos entre bailecitos y chistoretes sucedió algo sorprendente:
Once TV México nos dio una cátedra de apertura al dedicarle la emisión completa de Diálogos al tema “los jóvenes, actores políticos”.
¿Y? ¿Qué tiene esto de emocionante? Mucho. Para empezar, Once TV México es un canal público y, como canal público, lo más lógico sería suponer un rechazo hacia este tipo de cuestiones.
Pero, para nada, y luego, Diálogos es un talk show como se supone que son Laura y Cosas de la vida. ¿Por qué se siente tan diferente? ¿Por qué?
Hubiera visto a los panelistas (entre los que se encontraban Jenaro Villamil y un representante del movimiento #YoSoy132), hubiera escuchado las participaciones del público, hubiera visto la fabulosa conducción de Fernanda Tapia ¡y las conclusiones!
Televisión de primera. ¡Qué gusto! ¡Felicidades!
UNIVERSITARIOS CON VISIÓN
Me parece imperdonable que mientras los jóvenes están tomando las riendas de muchos temas, la televisión los trate como tarados.
¿Dónde están los programas de análisis político para chavos de las grandes cadenas como Televisa y Azteca? ¿En dónde se les está permitiendo hablar de eventos como el debate al que acaban de convocar?
Además de Altoparlante, la única mesa de análisis político para jóvenes que conozco es Visión universitaria del Canal del Congreso. ¿Y quién habla de ella como se habla de Tercer grado?
Visión universitaria es un programazo perfectamente bien conducido por Manuel López San Martín que es un periodista joven, valiente e inteligente.
¿En qué consiste? En poner, frente a frente, a estudiantes con senadores y diputados a hablar, sin tapujos, de los grandes temas de la nación.
¿Cuáles son las notas? Uno, el Canal del Congreso también trabaja para los jóvenes. Y dos, lo hace en equidad, respeto y democracia. ¡Bravo!
FINAL DE TELENOVELA
Hoy, alrededor de las 18:15, se va a transmitir, por El Canal de las Estrellas, el último capítulo de Amorcito corazón y yo estoy muy triste. Fue una telenovela bastante bonita, ligera y sencilla.
Sí, yo sé que jamás dio notas tan tremendas como Infames o Por ella soy… Eva pero no todas las telenovelas tienen que ser de denuncia.
Se vale que existan telenovelas relajadas a las que uno se pueda abonar solo para pasarla bien, para convivir con personajes entrañables.
No sé usted pero yo aprendí mucho mirándola, siento como si hubiera hecho nuevos amigos y pude reconocer muy buenas interpretaciones y un excelente trabajo a nivel dirección de escena.
Y es que logar ese tono cordial no es cualquier cosa. Hay que analizar libretos, hay que pedirle mucho a los actores. Por eso estoy triste.
Se me va Amorcito corazón y no siento que se le haya dado el reconocimiento que merecía. ¿Usted sí? Luche por verla. La vamos a extrañar.
ETERNAMENTE DESESPERADAS
Y si con el final de Amorcito corazón estoy triste, con el de Desperate housewives estoy devastado. Me siento muy, pero muy mal al respecto.
Desperate housewives fue una de las series más importantes de los últimos años. Su punto de partida fue una gloria. Acuérdese. Más de una persona decía que era como alguno de sus personajes.
Pero, desgraciadamente, sus escritores no supieron sostenerla y la alargaron, y la alargaron, y la alargaron hasta que la desgraciaron. Para que vea que no siempre hay que esperar que las series duren demasiados años.
El caso es que el miércoles pasado, por Sony, se transmitió el último capítulo de la última temporada de este proyecto y, a pesar del caos y de las ausencias, yo sí sentí como si me hubieran arrancado algo.
Esos últimos minutos, entre espectrales, entre de despedidas y entre de nuevos conflictos con nuevos actores de nuevas generaciones, valieron mucho la pena. Busque la repetición. Se lo suplico.
ELLOS TAMBIÉN SUFREN
Siempre que hablamos de relaciones de pareja en la televisión, hablamos de chicas atormentadas que se debaten entre los tipos que las buscan y los que nos las buscan.
¿Y los hombres? Bien, gracias. Ellos, como si nada, bien contentos y en un peculiar universo paralelo de deportes, alcohol y pachangas, pero no es cierto, así no es la vida de todos los hombres.
Por eso adoro Sin pantalones, una serie que desde hace varias semanas se está transmitiendo por MTV y que es precisamente eso, el otro lado de la moneda, lo que pasa, con los hombres, cuando la chava te hace como quiere.
Y es que hoy, las historias de pareja ya no son lo que eran antes y los roles, menos.
Lo único que le pido es que, cuando la vea, agarre la onda de que aquí también hay una propuesta diferente a nivel audiovisual.
Sin pantalones es muy buena, pero hay que ponerse el chip de la comunicación de 2012 para verdaderamente gozarla. ¡Hágalo, por favor!








